Page 216 - Donde termina el arco iris
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CECELIA AHERN                                                             Donde termina el Arco Iris
                     De: Julie
                     Para: Rosie
                     Asunto: ¿Te quedas conmigo?
                     ¿Entonces te quedas conmigo un año más?
                     Por mí, de acuerdo, pero, después de este curso, una vez que tengas tu diploma,
               va en serio que te despediré. Tengo cincuenta y cinco años; no pienso quedarme
               mucho más tiempo haciendo este trabajo a la espera de que hagas realidad tus
               sueños.
                     Este curso te pasará volando, primero porque ya lo has hecho antes y segundo y
               más importante porque cuentas con los buenos deseos y el orgullo de tu padre. Ésa
               es la mejor motivación que una persona puede tener.
                     ¿Te importa que te pregunte qué es lo que tanto te gusta de los hoteles?



                     De: Rosie
                     Para: Julie
                     Asunto: ¡Por qué me encantan los hoteles!
                     Es por la sensación que tengo cuando entro en un hotel de los buenos. Para mí
               representan todo lo lujoso y lleno de esplendor que hay en la vida. Me encanta que la
               gente te mime y te cuide. Todo está tan limpio y reluciente, tan completamente
               perfecto... No como en casa, al menos no en la mía.
                     Me encanta que la gente vaya para pasarlo bien; no es tanto un lugar donde
               simplemente se trabaja, sino más bien donde se es como una anfi triona en el paraíso.
                     Me entusiasman los cuartos de baño brillantes, los albornoces esponjosos, las
               zapatillas   y   la   decoración.   ¿En   qué   otro   lugar   encuentras   un   bombón   en   tu
               almohada? Es como el Ratoncito Pérez y Papá Noel todo a la vez. Hay servicio de
               habitaciones las veinticuatro horas del día y alfombras mullidas, camas abiertas y
               minibares, cuencos de  fruta y champú gratis. Tienes a tu disposición todo cuanto
               desees. Lo único que tienes que hacer es descolgar el teléfono, marcar el número
               mágico y quienes te contestan están encantados de complacerte.
                     Alojarse en uno de esos hoteles es un placer sin igual; trabajar en uno sería un
               placer a diario.
                     Cuando termine este curso entraré automáticamente a trabajar en un hotel
               como directora en prácticas y algo me dice que hay un empleo para mí al final del
               arco iris.



                     Tiene un mensaje instantáneo de: RUBY
               RUBY: Hola, desconocida.
               ROSIE:  Hola, Ruby, perdona que haya pasado tanto tiempo; he tenido mucho que
                       hacer últimamente.
               RUBY: No tienes que disculparte, lo sabes de sobra. ¿Cómo está tu madre?
               ROSIE: Regular. El depósito de lágrimas aún no se le ha vaciado. Va a venir a pasar
                       unos días conmigo.
               RUBY: ¿En el piso?
               ROSIE: Sí.
               RUBY: ¿Cómo os lo vais a montar? No tienes habitación de invitados.
               ROSIE:  Ay,   Dios,   hacía   siglos   que   no   hablaba   contigo.   Tras   muchos   días   de
                       deliberaciones con Brian el Llorica, finalmente di mi brazo a torcer y he
                       decidido dejar que Katie pase el verano con él en Ibiza. Debo de estar loca
                       porque por más que Brian me asegure que es un padre responsable que
                       vigilará a su hija, no consigo dejar de pensar en el hecho de que salió pitando





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