Page 133 - Confesiones de un ganster economico
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Panamá, porque el Continental estaba en obras de reforma y el ruido era
insoportable. Al principio la mudanza me molestó un poco, porque el
Continental había sido como un segundo hogar. Pero luego, sentado en la
fastuosa recepción, con sus sillones de mimbre y sus ventiladores de techo de
anchas palas, empezó a gustarme el Panamá. Era como estar en el plato de
Casablanca; uno podía imaginar que Humphrey Bogart iba a entrar en cualquier
momento. Dejé a un lado el ejemplar de la New York Review of Boóks, tras
acabar de leer un artículo de Graham Greene sobre Panamá, y levanté la mirada
hacia los ventiladores mientras recordaba una velada ocurrida casi dos años
antes.
—Ford es un presidente débil, que no será reelegido —había predicho Ornar
Torrijos en 1975, hablando ante un grupo de panameños influyentes y siendo
yo el único extranjero invitado al viejo y elegante club también con sus
ventiladores de techo—. Por este motivo he decidido agilizar este asunto del
Canal. Es el momento idóneo para lanzar una campaña política a todos los
niveles con el fin de recuperarlo.
Ese discurso me inspiró. Cuando regresé al hotel escribí rápidamente una
carta al Boston Globe. Uno de sus responsables reaccionó y cuando regresé a
Boston llamó a mi despacho para invitarme a escribir un artículo de opinión. «En
1975 no ha lugar al colonialismo en Panamá» ocupó casi media plana junto a la
página de los artículos editoriales en el número de 19 de septiembre de 1975.
El artículo citaba tres razones concretas para transferir el Canal a los
panameños. Primera, «la situación actual es injusta, lo que constituye buen
motivo para cualquier decisión». Segunda, «el tratado actual crea riesgos de
seguridad mucho más graves de los que resultarían de la devolución a los
panameños». Para argumentarlo, citaba un estudio realizado por la Comisión
Interoceánica del Canal según cuyas conclusiones «el tráfico podría quedar
colapsado durante dos años mediante la colocación de una bomba junto a la
presa de Gatún, cosa que plausiblemente podría realizar un solo hombre»,
punto que el mismo general Torrijos había subrayado en público. Y tercero, «la
situación actual origina serios problemas para unas relaciones Estados Unidos-
Latinoamérica que no están pasando por su mejor momento». Y concluía
diciendo:
La mejor manera de asegurar el funcionamiento continuado y eficiente del
Canal es ayudar a los panameños para que recuperen el control y la
responsabilidad sobre él. Si lo hiciéramos así, podríamos enorgullecemos de
iniciar una acción que reafirmaría el compromiso
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