Page 195 - Confesiones de un ganster economico
P. 195

elclubdelsoftware.blogspot.com



                                                            28



                            Enron, George W. Bush y mi compañía

                                                    eléctrica





                        C  uando murió Torrijos hacía varios meses que no veía a Paula. Yo estaba saliendo
                           con otras mujeres, como Winifred Grant, una joven arquitecta paisajista que había
                        conocido en MAIN y cuyo padre era, casualmente, el arquitecto jefe de Bechtel.
                        Mientras tanto, Paula salía con un periodista colombiano. Seguíamos siendo amigos
                        pero decidimos cortar nuestra relación sentimental.
                          Yo seguía peleándome con mi trabajo de perito experto, sobre todo con la
                        justificación de la nuclear de Seabrook. A menudo tenía la sensación de haberme
                        vendido otra vez, de haber recaído en el papel acostumbrado sólo por el dinero.
                        Winifred fue una ayuda preciosa para mí durante ese período. Aunque era una
                        ecologista confesa, entendía las necesidades prácticas de una demanda eléctrica
                        siempre creciente. Se había criado en el área de Berkeley de la bahía este de San
                        Francisco y licenciado en la Universidad de California. Era una librepensadora cuyas
                        opiniones contrastaban mucho con el puritanismo de mis padres y de Ann.
                          Nuestra relación progresó. Winifred pidió una excedencia en MAIN y recorrimos en
                        mi velero toda la costa atlántica de norte a sur hasta Florida. No teníamos prisa y a
                        menudo recalábamos en algún puerto para que yo pudiera tomar un avión para ir a
                        declarar como perito, y luego regresar. Hasta que finalizó el crucero en West Palm
                        Beach (Florida), donde alquilamos un apartamento.
                          Nos casamos y nuestra hija Jessica nació el 17 de mayo de 1982. Tenía yo entonces
                        treinta y seis años, bastantes más que la mayoría de los futuros padres que se aburrían
                        en los cursillos prenatales.
                          En el asunto de la nuclear de Seabrook, parte de mi trabajo consistía en convencer a la
                        comisión de servicios públicos de New Hampshire. Debía demostrar que dicho tipo de
                        central generadora era el mejor y el más económico para cubrir las necesidades
                        energéticas de aquel Estado. Por desgracia, cuanto más estudiaba el caso más
                        empezaba a dudar de la validez de mis argumentos. En aquella época la bibliografía
                        estaba en























                                                            195
   190   191   192   193   194   195   196   197   198   199   200