Page 189 - Arquitectos del engaño
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Las negociaciones se rompieron, ya que la mayoría de los judíos no estaban dispuestos a desplazarse
a Palestina. El 15 de mayo de 1.935, el diario de las SS Das Schwarze Korps informó: "¡Los días en que
Palestina daba la bienvenida a sus hijos perdidos no son muy distantes. Les deseamos suerte, y que la buena
voluntad de la nación alemana esté con ustedes!"
Cuando empezó la emigración judía de Polonia y Alemania, una serie de países comenzaron a
quejarse. En pocos años, Rumanía había recibido 500.000 judíos del este, muchos de los cuales eran una
amenaza para la nación a causa de sus actividades revolucionarias comunistas.
En los primeros meses de 1.937, Suecia concedió 15.222 solicitudes de permisos de trabajo y de
residencia, la mayoría de ellos a inmigrantes judíos que eran designados como "alemanes", "rusos" o
"polacos".
Los sionistas han hecho todo lo posible para suprimir la información de su cooperación con los nazis
en los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial.
La cooperación forzó una provocación sionista sin precedentes - la Kristallnacht (la noche de los
cristales rotos), que tuvo lugar bajo el signo de Escorpión. El objetivo real era el pueblo alemán. Ingrid
Weckert encontró información de archivo diferente de la propaganda anti-nazi habitual y en 1.981 publicó
esta información en su libro "Feuerzeichen: Die Reichskristallnacht" ( "La noche de los cristales rotos: Un
modelo", Tubingen, 1.981).
La explicación oficial fue que el judío polaco de diecisiete años, Herschel Feibel Grynszpan, disparó
al secretario de la embajada alemana en París, Ernst von Rath, en protesta contra la deportación de su
familia. A pesar de que Grynszpan no disponía de papeles de identificación válidos ni dinero, la mañana del
7 de noviembre de 1.938, pudo comprar una pistola de 250 francos e ir a la embajada una hora después.
Como revancha, se suponía que los nazis fanáticos habían quemado y destruido propiedades judías.
Mientras investigaban los hechos de la noche de los cristales rotos, aparecieron unos desconocidos,
alegando ser altos cargos de la dirección del partido. En varias ocasiones, el gauleiter (líder de distrito) había
recibido llamadas telefónicas anónimas de hombres pretendendiendo representar a los líderes del partido. Sin
embargo, los líderes del partido no habían dado nunca órdenes de destruir propiedades judías. Estos agentes
anónimos fueron los primeros en tirar piedras contra las ventanas de los comercios judíos. Atacaron
residencias judías. Todos los disturbios estaban centralizados en un grupo liderado por agentes bien
entrenados.
Los provocadores se aprovecharon del hecho de que el 8-9 de noviembre de 1.938, todas las tomas de
decisiones dentro del Partido Nazi habían sido delegadas a los hombres de inferior rango y menos
experiencia, porque los líderes nazis estaban muy ocupados celebrando el cumpleaños del golpe de Múnich
de 1.923.
Cuando llegaron los primeros informes de los disturbios, el comandante de la SA Viktor Lutze
ordenó que no era necesario atacar las propiedades judías. En caso de haber aún manifestaciones contra los
judíos, la SA intervendrían para detenerlas. Siguiendo esta orden de Lutze, los miembros de la SA
comenzaron a hacer guardia ante las tiendas judías a las que habían roto los cristales. Las SS y la policía
dieron directrices similares para restaurar la ley y el orden. Sin embargo, como mínimo, tres de las 28
unidades de la SA se negaron a obedecer las órdenes y enviaron a sus hombres a destruir sinagogas y otras
propiedades judías.