Page 185 - Desde los ojos de un fantasma
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MIENTRAS tanto, a esas mismas horas, el ánimo de todos los presentes en el
departamento de la rua Garrett 120 comenzaba a alterarse. El nerviosismo de
Míster Ex Doble crecía cada vez más al darse cuenta de que su compañero no
aparecía por ningún lado.
“Parece que se lo tragó la tierra”, se dijo a sí mismo sin sospechar que
precisamente eso le había sucedido a Míster Pro Tercero. De algún modo la
tierra lo tenía cautivo.
Tampoco Míster Ru se había dignado aparecer por allí, aunque eso era más
comprensible: su rudeza, su ruindad, su espíritu rufianesco lo mantenían siempre
de un lado a otro: en Smileys & Inc. & Inc. & Inc. & Inc. constantemente había
algún trabajo sucio que hacer. Míster Ex Doble imaginaba que tal vez ahora
mismo Míster Ru se encontraba en Rusia, atormentando con sucios métodos a un
crítico musical que había osado escribir una crítica negativa de los Smileys
(como podemos ver, la intuición del experto en crear éxitos estaba algo
equivocada).
Míster Ex Doble se asomaba una y otra vez a la ventana pero su compañero de
maldades no aparecía. Desde abajo, la figura de plástico del chihuahueño gigante
que ocupaba el lugar de Pessoa parecía burlarse de él cada vez que recorría la
cortina en busca de un hombre vestido con una camisa multicolor y cargando un
portafolios lleno de dibujos.
Al cabo de un tiempo pensó que tal vez la policía había intervenido y que muy
pronto se presentarían allí para atraparlo. Un secuestro era algo muy grave, por
lo que podría pasar muchos años en la cárcel.
Volvió a la ventana y nada.
Solo la tonta sonrisa de un perro burlón.
Los minutos pasaban.
La tensión iba en aumento.