Page 188 - Desde los ojos de un fantasma
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¡Sonríe! Que el mundo es frágil.
¡Sonríe!
Nunca nada es para tanto.
—Casi, pero aún tiene ciertos detalles bellos. Lo de “nunca nada es para tanto”
no está tan mal.
Los minutos pasaban y afuera la desesperación de Míster Ex Doble se
multiplicaba. Ellos no lo sabían pero su vida corría grave peligro.
—¡Es inútil! —estalló Juan Pablo—. ¡No me vienen las ideas!
Sin la existencia de una canción tonta y pegajosa el plan que Sara había
concebido se vendría abajo, pero entonces, de donde menos se lo esperaban, del
fondo del alma de Fernando Pessoa, surgió una de las estrofas más tontas de la
historia.
¡Hup-la, hup-la, hup-la-ho!
Ríe, salta como yo.
Baila y canta en rededor.
¡He-ha! ¡He-ho! ¡Ho-ho-ho!
—Con todo respeto, don Fernando —dijo Juan Pablo, sonrojado—. Esos versos
son los más espantosos que he escuchado en mi vida.
—¡Madre mía! —exclamó Sara—. No cabe duda de que un genio lo es hasta
para crear monstruosidades.
El poeta se limitó a lanzar una sonrisa traviesa.