Page 41 - 0003476
P. 41
I
42 G. Mar anón
menos. Y decide nuestro porvenir el
consejo de cualquiera o la simple imi
tación a un amigo, o la tradición fa
miliar, o el mandato del padre, o cual
quier otro motivo no menos impreg
nado de azar y no menos ajeno a la
genuina vocación, aun dormida. Cuan
do el joven, con claridad y firmeza,
dice «quiero ser esto o lo otro y nin
guna otra cosa», rara vez, repito, es
una vocación verdadera, esto es, la
conciencia más o menos explícita de
su auténtica aptitud, sino una predi
lección fundada en esas otras cosas
imaginativas y brillantes, de las que
está especialmente ávida el alma tré
mula del adolescente.
Toda actividad humana es esfuerzo )
y, por lo tanto, dolor. Pero un dolor
envuelto en una atmósfera más o me-
I