Page 200 - Abrázame Fuerte
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Capítulo 30
Espejo de mi carne, sustento de mis alas,
te doy vida en la muerte que me dan y no tomo.
Mujer, mujer, te quiero cercado por las balas,
ansiado por el plomo.
MIGUEL HERNÁNDEZ
Sábado noche
De vuelta en casa y después de ducharse y haber cenado una sopa de verduras
riquísima que ha hecho su madre, Estela se relaja en el sofá dispuesta a pasar
una noche de sábado tranquila. Por primera vez en muchos fines de semana no
quiere salir. Mira la agenda del instituto y, como siempre, tiene un montón de
tareas pendientes. Con tanto ajetreo emocional ha dejado de un lado sus estudios
y ¡eso no puede ser! ¡Debe estudiar algo! No nos equivoquemos, ella nunca ha
sido una estudiante que destaque por sus buenas notas. Siempre ha sido más bien
de aprobado justo. Pero la chica tiene remordimientos. Le gustaría estar al día de
todo, de las lecturas y los deberes del instituto, de las escenas del teatro, de sus
relaciones…
Pero ella no es tan organizada como Silvia, que se hace una lista de
prioridades prácticamente para todo lo que hace. Estela es más instintiva;
resuelve siempre lo primero que le causa más engorro. En este sentido es como
un bombero: primero apaga el fuego y después limpia la zona de escombros.
Pero lo que Estela no sabe es que si mantuviese la zona libre de escombros no
habría fuego que apagar. Son distintas maneras de ver la vida.
Ahora mismo la prioridad es Leo. Llevan unos días sin verse y Estela siente la
necesidad imperiosa de hablar con él, decirle algo así como: « Leo, ya no te
quiero. Me voy de tu vida. Espero que seas feliz. Dejo las clases de
interpretación. Lo nuestro ha ido demasiado lejos… Espero que lo comprendas,
estoy sufriendo por algo que sé que nunca podré tener. Adiós, Leo» .
La chica busca el nombre de su profesor en la lista de contactos del móvil.

