Page 100 - MARX DOSCIENTOS AÑOS DESPUÉS (2018)
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Marx: doscientos años después (1818-2018)
fantasía, no interesa en lo más mínimo para estos efectos”,
agrega Marx.
Así, si es la tendencia la que interesa, el objeto mismo
pierde interés. Aquella dinámica comercial que Marx
entendía como Mercancía-Dinero-Mercancía dará un giro
provocado por este desinterés en el objeto comerciado. La
búsqueda del objeto que llene mi necesidad, su valor de uso,
se abandona por la consecución de la repetición misma, del
hacer bastante. Se pasa entonces a la lógica: Dinero-
Mercancía-Dinero. Consigo dinero para adquirir la
mercancía que me permita ganar más dinero y que al
comerciarla ganan más dinero abriéndome así las puertas a
más mercancías.
La mercancía como bien con el que se comercia poseerá un
valor de cambio dependiente de la utilidad y, por lo tanto, de
las necesidades que como bien útil pueda suplir. Las
características contextuales del lugar en el que se comercie, la
cantidad de mercancía disponible para el comercio y su
calidad son las variables que en principio determinarán aquel
valor. Pero Marx resalta una propiedad más que está siempre
presente anterior a estas variables: el trabajo.
La cantidad de mercancía disponible depende de la cantidad
de materia prima igualmente disponible determinando así su
valor de cambio y la calidad de la mercancía determina el
valor de uso. Pero referirse en estos términos al producto
final que es la mercancía elimina de sus determinaciones al
sujeto que trabajó en la extracción de la materia prima o al
sujeto que la trabajó con mayor o menor calidad. Estamos
así ahora frente a la supresión del sujeto por la primacía del
trabajo y del producto.
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