Page 102 - MARX DOSCIENTOS AÑOS DESPUÉS (2018)
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Marx: doscientos años después (1818-2018)

            mesa  se convierte  en  un  objeto fisicamente  metafisico.  No
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                                           ́
            so ́ lo se incorpora sobre sus patas encima del suelo, sino que
            se pone de cabeza frente a todas las dema ́ s mercancias, y de
                                                           ́
            su  cabeza  de  madera  empiezan  a  salir  antojos  mucho  ma ́ s
            peregrinos y extraños que si de pronto la mesa rompiese a
            bailar por su propio impulso. (Marx, 1867, p. 53)

          Cortamente,  el  fetiche  debe  ser  entendido  en  la  teoría
          freudiana como aquel objeto que tapa la falta, comprendiendo
          como falta aquel vacío generado por la imposibilidad de que
          el lenguaje nombre, por medio de un significante, el objeto
          deseado. La falta de este significante y según el agente que la
          haya propiciado surgirá un deseo que Lacan posteriormente
          enunciará como constituyente del sujeto.

          Así, resulta que el sujeto que en su desarrollo cree que sus
          referentes  son  completos,  se  ve  enfrentado  a  la  traumática
          realidad  de  que  dicha  completitud  no  es  tal.  Su  reacción
          frente a este hecho es poner al objeto-fetiche como sustituto
          simbólico que viene a tapar esta falta. Surge en este evento
          un  sujeto  per-verso,  una  père-vertion  en  su  traducción  del
          francés,  que  sugiere  una  versión  nueva  del  padre  o,  si  se
          quiere,  de  aquel  referente  tenido  anteriormente  como
          completo, completada con el objeto fetiche. Este es entonces
          un objeto físicamente metafísico.

          Con lo que se viene diciendo de la mercancía se plantea algo
          similar. El fetiche de la mercancía tapa la falta del sujeto que
          se cree así completo, sin falta. Se le proporciona un incesante
          número  de  mercancías  que  evitan  que  el  mismo  sujeto  se
          haga  la  pregunta  de  qué  es  lo  que  necesita  en  realidad.  El
          discurso promovido  por el  capitalismo  es  un discurso en el
          que  al  proveerse  constantes  respuestas  se  elimina  toda
          posibilidad de pregunta que, a su vez, evita que se genere una





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