Page 59 - Enamórate de ti
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profecías se cumplan. La premisa central es como sigue: intenta desarrollar en ti la sana costumbre
  de  autoevaluar  tu  capacidad  de  dar  malos  pronósticos.  Te  agradará  saber  las  veces  que  te
  equivocas y lo mal vidente que eres.




  3. No seas fatalista

  Eres el arquitecto de tu futuro, aunque suene trillado y no te guste (porque es más fácil confiar en que

  un  ángel  se  encarga  de  ti).  Por  lo  menos  estarás  de  acuerdo  en  que,  en  una  gran  proporción,
  construyes tu destino. Por tanto, tienes el poder de cambiar muchas cosas. No veas el mundo como
  inmodificable y fijado de una vez para siempre, gobernado por leyes que te impiden cambiar las

  situaciones que te incomodan. Si tienes un punto de control externo para todo, tenderás a ser fatalista
  y verás los infortunios como incontrolables.
        Quita de tu repertorio verbal la palabra siempre. El pasado no te condena; de hecho, tu presente
  es  el  pasado  de  mañana,  y  por  tanto,  si  cambias  en  el  aquí  y  el  ahora,  estarás  contribuyendo  de
  manera significativa a tu destino. Es cierto que los acontecimientos de tu niñez y adolescencia tienen

  influencia sobre ti, sería absurdo negarlo, pero esta influencia es relativa y modificable (no eres un
  animalito de laboratorio expuesto a los caprichos del experimentador). Los humanos, afortunada o
  desafortunadamente,  tenemos  la  posibilidad  de  construir  nuestra  historia  de  manera  activa  y

  participativa y reestructurar nuestra manera de procesar la información: no estamos predestinados al
  sufrimiento.
        Si haces demasiado hincapié en el azar y la suerte, tu autoeficacia no podrá crecer porque verás
  obstáculos insalvables por todas partes. Cuando hagas tus balances de costo-beneficio, inclúyete tú
  mismo como el principal recurso de afrontamiento. El futuro no está sentado esperando que llegues a

  él, sino aguardando a que lo fabriques.
        Un día cualquiera toma la decisión de programarte positivamente. Piensa que durante ese día
  serás el dueño de tu vida y el único juez de tu propia conducta. Podrás hacer y deshacer a tu gusto.

  Ese día serás el músico y el director de orquesta, y dirigirás tus pasos con la firme convicción de que
  eres tú, y sólo tú, el artífice de lo que quieres conseguir. Siéntete, aunque sea un día, dueño de ti
  mismo.  No  habrá  horóscopos  ni  guías  externas;  serás  radicalmente  interno  y  desafiarás  los
  pronósticos  negativos,  provengan  de  donde  provengan.  Harás  tu  propia  cábala  y  jugarás  a  ser  tú
  mismo sintiéndote ganador. Ensaya un día. Si te gusta, seguirás intentándolo, puesto que no hay mejor

  sensación que sentirse el principal motor de la propia vida. Dueño de ti, enamorado de ti.



  4. Trata de ser realista


  Tres puntos para que reflexiones al respecto:


        a)  Si  todo  lo  ves  con  la  óptica  “externa”,  nada  dependerá  de  ti.  El  éxito  no  te  provocará
              satisfacción y nada harás frente al fracaso.

        b) Si evalúas todos los éxitos con un punto de vista “externo” y los fracasos como “internos”, te
              derrumbarás hasta la depresión.
        c) Si atribuyes todos los éxitos como “internos” y los fracasos como “externos”, te engañarás a

              ti mismo. No te deprimirás, pero serás deshonesto. Éste no es un optimismo sano.
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