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Los séviros romanos
Este término se aplica al tercer cuerpo colegiado tle sacerdotes encargados de
asegurar el culto imperial. Existían tres categorías de cuerpos colegiados:
- Los soda/es augusta/es, colegio creado por Augusto en 14 d. de C., cuyo objetivo
era el culto a la gens Julia;
- Los magistri vicorum, sacerdotes romanos que celebraban el culto de los Lares
Augustos;
- Los seviri ougustales, cuyo origen no está establecido con certitud, aunque se
sabe que a partir del reinado de Augusto, paralelamente a los colegios oficiales,
apareció en las ciudades de provincia un culto oficiado por ciudadanos o simples
libertos. El ejercicio de la función de séviro era para éstos un importante medio de
promoción social, ya que el orden de los seviri augusta/es ocupaba en los municipios
un rango intermedio entre el de los decuriones y la plebe. Los seviri augusta/es eran
pues manifestaciones a medio camino enlre la política y la religión. El emperador
tenía la obligación de organizar estas fiestas que incluían juegos, banquetes y
sacrificios. Hasta la época del emperador Galba (68·69). muchas lápidas tunerarías
estaban marcadas con el símbolo del séviro ( l1ilrl VIR). El nombre del difunto que
Rasgos lnbicos que sirven partt trazar durante toda ~u vitla se había sometido a este culto imperial se veía e;1compañado
ciert,l~ lctr~s cJel alfabeto. Cada 11110 de ••slns
por el del séviro del emperador correspondiente, por ejemplo, 111111 VIR AUGUSTALIS
elementos está fo11nado por una lli\ÍCJ
en e] caso ele Augusto, o l1iltl vrR TIBEIUANUS en el caso de Tiberio. De este modo, el
p111tcladv. S•;gun Eclwan.l Catit.li.
conocimiento de los períodos de reinado de los emperadores facilita la datación de
la inscripción. En la época ele los emperadores Oavianos (aproximadamente en el
a't.ltimo tercio del siglo 1), ya no se encuentra prácticamente ningún vestigio de este
culto imperial ni de su representación epigráfica.
la tesis de Edward Catich
Las cuestiones relativas al esbozo y la ejecución de las capitales romanas siempre
han suscitado controversias y eslimulado la perspicacia de los investigadores.
Precisamente en este contexto se sitüan los estudios del sacerdote americano
Edward Catich. En su obra The Origín o[ the Serif ( 1968) sostiene que las letras
capitales se pintaban previamente sobre la piedra al ocre rojo mediante una brocha
plana, la spnthu/n, y a continuación eran grabadas por el artesano. Esta teoría, en
principio muy atractiva y que tuvo una amplia difusión en eJ mundo anglosajón, no
parece reflejar sin embargo toda la realidad del proceso. La falibiliJacl de la tesis se
:,clerciun de lelra~ capitales con Slh
dilcrenles trazos al pincel, los ru,1lcs ¡wrmitcn
rec.,nstitllil cada signo.
Deredrn: esquema que muestra el l r~zo lwrgo
Wlllt ~l. prolongildo hacia la derecha, CJIIC
intcrvicue en la lormacíón de las lct ras B, D,
é y L. Drhidn a la cursividad, la 111flyoría de
Id~ verticales tienen un aspecto liger<~lllt'IIIC
mdinado haría la izquierda. Segun Edwanl
Catich.
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