Page 141 - Arquitectos del engaño
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El sector de la energía, la industria de la energía nuclear y las telecomunicaciones son bastiones de la
        masonería.
               Alain Grange Cabane, director general de la asociación de empresarios dijo: "La primera vez que
        conocí a Patrick Le Lay, presidente de TF1 (el primer canal de la televisión nacional francesa), le dije: 'Creo
        que nosotros pertenecemos a la misma familia.' Le Lay respondió: 'Sé lo que hacemos.' Nos hicimos amigos.
        Con Jean Miot nos hicimos amigos de la misma manera". Miot era entonces presidente de la junta directiva
        de la Asociación de Empresarios de Prensa de París (ibid, p. 35).
               Hay una regla teórica dentro de la Gran Loge Nationale Française que dice que dentro de la logia no
        se debe discutir ni de política ni de religión. En la práctica, esto sólo se aplica a las logias azules, es decir,
        los grados más bajos. En los grados superiores, llamados capítulos, se discute de todo. El trabajo del Gran
        Oriente y de la Gran Logia de Francia está centrado en la sociedad desde el principio (Ghislaine Ottenheimer
        y Renaud Lecadre, "Les freres invisibles", París, 2.001, p 49-50).
               El Gran Maestro del Gran Oriente, Alain Bauer, admite que hay falta de ideas y que existe la pobreza
        filosófica dentro de su orden. No ha habido casi ninguna idea nueva hace poco, a excepción de las acciones
        de protesta contra la visita del Papa y de la movilización general contra el Frente Nacional.	   




        La corrupción masónica


               Los líderes masónicos admiten que se produce un abuso de poder, pero al mismo tiempo afirman que
        la orden ya trata estas cuestiones con severidad. Esto no es cierto. Casi todos los que ha intentado trabajar
        contra la corrupción dentro de la masonería o advertir a las instancias más altas dentro de la orden, masones
        como Jean Verdun, Pierre Marion, Pierre Bertin y Thierry Meyssan, han sido condenados al ostracismo o
        ellos mismos han optado por abandonar la masonería (ibídem, p. 9). Los hermanos tienen la obligación de
        ayudarse mutuamente, incluso arriesgando sus vidas.
               El  masón  Jacques  Medecin  fue  alcalde  de  Niza  entre  1.966-1.995.  Sus  dos  colaboradores  más
        cercanos, Jean-Paul Claustros y Jean Oltra, también eran masones. Junto con varios masones más, fundaron
        toda  una  red  de  organizaciones  locales  ficticias,  que  recibían  subvenciones  del  gobierno  financiadas  con
        dinero de los contribuyentes. Muchos de los hermanos masones que Medecin implicó en sus actividades
        delictivas, eran miembros del Gran Oriente, pero cuando su presencia hizo sentir incómodos a los demás
        hermanos, se acercaron a la Gran Logia Nacional Francesa donde fundaron su propia logia (la nº 475). Otros
        empleados del gobierno local acudieron a esta logia. Se estima que los hermanos de Niza consiguieron robar
        unos mil millones de francos entre 1.983 y 1.989 (Bernard Bragard, Frederic Gilbert y Catherine Sinet, "Le
        feuilleton nicois", París, 1.990). Medecin más tarde se trasladó a Uruguay, donde murió.
               Otro ejemplo de cómo un hermano que él mismo ha hecho imposible el continuar en una orden puede
        ser "reutilizado" en otra: Guy Kornfeld fue expulsado del Gran Oriente en 1.986 por robar 180.000 francos
        de los hermanos de su logia, la Salvador Allende. Cuatro años más tarde fue aceptado sin ningún tipo de
        dificultad  en  la  Gran  Logia  Nacional  Francesa.  En  mayo  de  1.990,  Kornfeld  fue  atrapado  en  una
        comprobación de identidades de un banco de Mónaco y fue detenido. Transportaba 3,6 millones de francos
        en bonos del estado, que habían sido robados en un atraco a mano armada en Bélgica una semana antes
        (ibídem, p. 86).
               A fin de atraer a personas influyentes, la Logia Nacional Francesa ha formado logias de especial
        interés  (Loges d'appel),  basadas  en  la  logia  secreta  Demain  del  Gran  Oriente,  donde  los  rituales  se  han
        reducido al mínimo. Ministros y otros hombres de poder se sienten como en casa en estas logias. La logia
        Espartaco fue creada para los jefes de la radio y de la televisión, la logia de La Banniere Etoilee (la Bandera
        Estrellada)  es  para  empresarios  que  deseen  invertir  en  los  Estados  Unidos,  la  logia  Les  Chevaliers  de
        Jerusalén  (Los  Caballeros  de  Jerusalén)  es  para  quien  está  especialmente  interesado  en  Israel,  L'Esprit
        Olímpico (el Espíritu Olímpico) es para deportistas, Les Cabires es para los masones interesados en temas
        africanos  franceses.  La  cuota  anual  para  algunas  de  estas  logias  exclusivas  es  de  10.000  francos,  que  se
        pagan para diez sesiones. Las cenas, que les gusta hacer en relación con las reuniones, cuestan 750 francos
        cada una (Ghislaine Ottenheimer y Renaud Lecadre, "Les freres invisibles", París, 2.001, p. 94).
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