Page 146 - Arquitectos del engaño
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todos los intentos de salvar al zar. Kerensky colaboraba estrechamente con Genrikh Sliozberg, el líder de
        B'nai B'rith en Rusia. (Lady Queenborough, "Teocracia Oculta", 1.933, p. 466).
               A finales de febrero de 1.917, una delegación de Sionistas locales visitaron el embajador Buchanan
        para agradecerle su contribución a la destrucción de la monarquía en Rusia (Oleg Platonov, "La corona de
        espinas de Rusia: La historia secreta de la masonería", Moscú, 2.000, volumen 2, p. 35).
               El  Zar  Nicholas  II  era  consciente  de  la  conspiración  masónica  y  conocía  a  los  miembros  por  su
        nombre pero no hizo nada para detenerla. Al contrario, a principios de enero de 1.917 emitió una orden para
        que la policía no detuviera a Guchkov ni a Kerensky (Viktor Ostretsov, "La masonería, cultura e historia
        rusa", Moscú, 1.999, p. 406). Continuó financiando el Comité para la industria de guerra, un nido de víboras
        intentando conducir a la Rusia zarista hacia la destrucción. También se entregaba apoyo financiero a varias
        organizaciones de izquierdas, la extensión del brazo de la masonería. Nicolás II es el ejemplo de cómo la
        masonería induce a los individuos espiritualmente débiles a la parálisis del pensamiento y al aislamiento de
        la realidad.
               Los masones obligaron al zar a abdicar el 2 de marzo (15 de febrero del calendario viejo) de 1.917
        con la amenaza de que si no lo hacía, su familia sería asesinada. Esto fue revelado por Anna Vyborova, una
        amiga cercana a la familia del zar, en sus memorias. El zar, que entonces estaba en Pskov, renunció a la
        corona en favor de su hermano menor Mikhail, quien se convertiría en un monarca constitucional. Al día
        siguiente, los masones también forzaban a Mikhail II a abandonar el trono. Fue el último zar.
               Un documental ruso, en idioma inglés, "La Revolución Rusa" (Moscú, 1.993), admite: "Los políticos,
        los poderosos magnates industriales y los miembros de las fuerzas militares que fueron incapaces de llegar a
        un acuerdo con el zar, empezaron a considerar una conspiración. Muchos de ellos, que aparentemente eran
        enemigos políticos, de hecho eran aliados entre bastidores. Todos eran miembros de la hermandad masónica
        Veliky  Vostok  (Gran  Oriente),  que  había  sido  fundada  en  San  Petersburgo  en  1.912.  Esta  organización
        estaba gobernada por el Consejo Supremo, que tenía 300 socios. En 1.916, el abogado popular Alexander
        Kerensky era el presidente del Consejo Supremo. Él y otros miembros del Gran Oriente estaban planeando
        un golpe de estado contra el zar."
               Este film fue financiado por los judíos americanos Alexander Aisenberg, John Doukas y Matthew
        King Kaufman. Creyeron que había llegado el momento de decir la verdad.
               Sergei Melgunov, un historiador ruso en el exilio, muestra cómo en febrero de 1.917, cuando tuvo
        lugar el golpe de estado, la rama militar de los masones estaba liderada por Alexander Guchkov, mientras
        que la rama civil estaba liderada por Alexander Kerensky (Melgunov, "Camino del golpe del palacio", París,
        1.931).
               Tras  el  derribo  del  zar,  una  Comisión  masónica  fue  incapaz  de  localizar  un  solo  documento  que
        acreditara los presuntos crímenes del zar (Oleg Platonov, "La corona de espinas de Rusia: La historia secreta
        de la masonería 1.731-1.996", Moscú, 1.996, p. 271). A pesar de esto, la comisión exigió su ejecución. Sin
        embargo, el plan nunca se llevó a cabo. Cuando la familia real británica quiso invitar a la familia del zar a ir
        a  Inglaterra,  las  fuerzas  masónicas  encabezadas  por  Jacob  Schiff  se  aseguraron  que  la  amenaza  de  una
        huelga general dejara a la familia del zar fuera de Gran Bretaña.
               Un gran número de documentos sobre las atrocidades cometidas por los masones fueron sin embargo
        retirados  de  los  archivos  y  destruidos.  Alexander  Kerensky,  que  era  miembro  del  gobierno  provisional
        masónico,  ordenó  la  destrucción  de  todos  los  documentos  censurables,  incluyendo  una  edición  de  "Los
        protocolos de los sabios de Sión".
               Kerensky  también  recibía  dinero  procedente  de  Alemania,  otra  razón  por  la  que  el  gobierno
        provisional no estaba dispuesto a perseguir a los bolcheviques. Kerensky mantenía temporalmente en prisión
        a Trotsky, para impedir que hablara demasiado. Había el riesgo de que revelara la verdadera fuente de las
        ayudas del Gobierno Provisional destinadas al golpe de estado. La intención de Kerensky era mantener estos
        datos en secreto (Igor Froyanov, "Octubre 1.917", San Petersburgo, 1.997, p. 81).
               El 24 de marzo de 1.917, The New York Times informó que el banquero Jacob Schiff había pagado
        un tributo a León Trotsky: "Era la persona que habíamos estado esperando y perseguido durante todos estos
        años". Schiff (B'nai B'rith) había preparado la llegada de Trotsky a Estados Unidos en enero de 1.917 y que
        fuera capaz de vivir cómodamente con una limusina a su disposición.
               Posteriormente a la Guardia Roja se le hizo llevar un medallón alrededor del cuello, con la imagen de
        Trotsky (Grigori Bostunich, "La masonería y la revolución francesa", Moscú 1.995, p. 89).
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