Page 432 - Las enseñanzas secretas de todos los tiempos
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LOS ELEMENTOS Y SUS HABITANTES
La exposición más lúcida y completa sobre pneumatología (la rama de la filosofía que
trata de la sustancia espiritual) que existe se debe a Philipus Aureolus Paracelsus
(Theophrastus Bombastus von Hohenheim), príncipe de los alquimistas y de los
filósofos herméticos y verdadero poseedor del secreto real (la piedra filosofal y el
elixir de la vida). Paracelso creía que cada uno de los cuatro elementos primarios
conocidos por los antiguos (la tierra, el fuego, el aire y el agua) estaba compuesto por
un principio sutil y vaporoso y una sustancia corpórea basta.
Por consiguiente, el aire tiene una naturaleza doble: está compuesto por una
atmósfera tangible y por un sustrato volátil intangible al que podemos llamar «aire
espiritual». El fuego es visible e invisible, discernible e indiscernible: una llama
espiritual y etérea que se manifiesta a través de una llama material y sustancial. Si
continuamos con la analogía, el agua es un líquido denso y una esencia potencial de
naturaleza fluida. La tierra también tiene dos partes esenciales: la inferior es fija,
terrenal e inmóvil y la superior es enrarecida, móvil y virtual. En general se aplica el
nombre de «elementos» a las fases inferiores o físicas de estos cuatro principios
primarios y la expresión «esencias elementales», a sus correspondientes constituciones
invisibles y espirituales. Los minerales, las plantas, los animales y los hombres viven
en un mundo compuesto por el aspecto basto de estos cuatro elementos y a partir de
sus distintas combinaciones construyen sus organismos vivos.
Henry Drummond, en La ley natural en el mundo espiritual, describe este
proceso de la siguiente manera: «Si analizamos este punto material en el que comienza
toda la vida, veremos que consiste en una sustancia gelatinosa y amorfa, semejante a
la albúmina, o la clara de huevo. Está compuesta de carbono, hidrógeno, oxígeno y