Page 432 - Las enseñanzas secretas de todos los tiempos
P. 432

XXIII





                            LOS ELEMENTOS Y SUS HABITANTES





  La exposición más lúcida y completa sobre pneumatología (la rama de la filosofía que
  trata  de  la  sustancia  espiritual)  que  existe  se  debe  a  Philipus  Aureolus  Paracelsus

  (Theophrastus  Bombastus  von  Hohenheim),  príncipe  de  los  alquimistas  y  de  los

  filósofos  herméticos  y  verdadero  poseedor  del  secreto  real  (la  piedra  filosofal  y  el
  elixir  de  la  vida).  Paracelso  creía  que  cada  uno  de  los  cuatro  elementos  primarios

  conocidos por los antiguos (la tierra, el fuego, el aire y el agua) estaba compuesto por

  un principio sutil y vaporoso y una sustancia corpórea basta.

       Por  consiguiente,  el  aire  tiene  una  naturaleza  doble:  está  compuesto  por  una
  atmósfera  tangible  y  por  un  sustrato  volátil  intangible  al  que  podemos  llamar  «aire

  espiritual».  El  fuego  es  visible  e  invisible,  discernible  e  indiscernible:  una  llama

  espiritual  y  etérea  que  se  manifiesta  a  través  de  una  llama  material  y  sustancial.  Si

  continuamos con la analogía, el agua es un líquido denso y una esencia potencial de
  naturaleza  fluida.  La  tierra  también  tiene  dos  partes  esenciales:  la  inferior  es  fija,

  terrenal e inmóvil y la superior es enrarecida, móvil y virtual. En general se aplica el

  nombre  de  «elementos»  a  las  fases  inferiores  o  físicas  de  estos  cuatro  principios
  primarios y la expresión «esencias elementales», a sus correspondientes constituciones

  invisibles y espirituales. Los minerales, las plantas, los animales y los hombres viven

  en un mundo compuesto por el aspecto basto de estos cuatro elementos y a partir de

  sus distintas combinaciones construyen sus organismos vivos.
       Henry  Drummond,  en  La  ley  natural  en  el  mundo  espiritual,  describe  este

  proceso de la siguiente manera: «Si analizamos este punto material en el que comienza

  toda la vida, veremos que consiste en una sustancia gelatinosa y amorfa, semejante a

  la albúmina, o la clara de huevo. Está compuesta de carbono, hidrógeno, oxígeno y
   427   428   429   430   431   432   433   434   435   436   437