Page 135 - DERECHO INDÍGENA Y DERECHOS HUMANOS EN AMÉRICA LATINA (1988)
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También se plantean problemas en casos como los de Odrenasij y
Coderami (México), en los que el proyecto de desarrollo económico, se basa en
recuperar la utilización de los bosques comunales y desplazar a las compañías
forestales que los explotan, siendo la formulación un simple reemplazo de
personas y administración y no un proyecto propio. En el otro extremo de este
espectro se encuentran casos de mejor manejo y formulación económica como la
Asamblea Kuna (Panamá) o el CRIC (Colombia) entre otros ejemplos; este último
ha creado un sistema de tiendas comunitarias interconectadas que eliminan
intermediarios, que redistribuyen lo que producen las tierras comunales, que
venden el excedente en mercados externos y lo obtenido es utilizado según
criterios de prioridades sociales y organizativas que responden tanto a su plan
global regional como a emergencias, como son los proyectos educativos y de
salud, transporte y periódico, sostén de familias damnificadas por desastres
naturales o la represión, apoyo a presos en sus necesidades materiales y legales,
etcétera.
En general, los proyectos de desarrollo no ponen en discusión los
parámetros hegemónicos y se basan en el mismo tipo de proyecto que formulan
las sociedades nacionales y los Estados, con la sola variante de que se proponen
una distribución más equitativa, pero no una acumulación distinta.
Un hecho que llama la atención en los movimientos y organizaciones
indígenas de América Latina, es su salto del nivel local o regional a la escena
internacional sin pasar, en la mayoría de los casos, por una escala nacional. Esto
último plantea que muchas organizaciones desprendan cuadros de dirección e
intermedios de tareas concretas locales y regionales, cortando el proceso de
formación de los mismos. Un caso apañe es la organización de Mapuches
Exiliados, formada por la vieja dirigencia de la Confederación Nacional Mapuche
(Chile), la que no tuvo opción con el golpe de Estado de 1973 y que se propuso
difundir la situación de los indígenas del país en el ámbito internacional, bajo las
directivas de la nueva dirección mapuche surgida en las reservaciones.
Este salto ha tenido sus efectos. Uno de ellos ha sido la participación de
movimientos y organizaciones indígenas en reuniones internacionales que,
tradicional y exclusivamente, habían estado circunscritas a "especialistas" sobre
sus pueblos (Congresos Internacionales de Americanistas desde 1974; Segunda
Reunión de Barbados, 1977; Congresos Indigenistas Interamericanos, desde
1980), en Naciones Unidas (conferencias de organismos no gubernamentales,
1977 y 1981, o en la Subcomisión de Protección a las Minorías desde 1981), o en
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sus organismos especializados , llevando ellos mismos sus propuestas y
demandas sin interpretes externos y utilizando estas instancias como cajas de
resonancia de las situaciones por las que atraviesan sus pueblos. Otro, ha sido la
estructuración de organismos internacionales indígenas como el Consejo Mundial
de Pueblos Indígenas de 1975, con sucursales para América Latina como la
Coordinadora Regional de Pueblos Indios -CORPI- desde 1977 y el Consejo Indio
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UNESCO (1982), 01T (1986).
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