Page 133 - DERECHO INDÍGENA Y DERECHOS HUMANOS EN AMÉRICA LATINA (1988)
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En todas las situaciones de gestación y formación de organizaciones y
                  movimientos indígenas, hay participación de no indígenas (antropólogos, médicos,
                  sociólogos, lingüistas, sacerdotes o pastores, abogados, maestros, estudiantes,
                  militantes políticos, etc.), pero en la mayoría de los casos, su acción acompaña
                  proyectos locales ya encaminados; de ninguna manera son determinantes o
                  detonadores, aunque sirven al objetivo de lograr cierta sistematización de las
                  tareas, difundir la organización más allá del ámbito local, obtener recursos
                  necesarios, realizar contactos con otros grupos, asesorar y ofrecer alternativas a
                  procesos y acciones externas. En los  documentos de los primeros tiempos de
                  existencia de una organización, se hace expresa esta participación; pero luego se
                  borra la memoria de estos hechos en un  proceso de afirmación de legitimidad;
                  para, posteriormente, en varios casos, reintroducir el recuerdo de quienes
                  estuvieron al comienzo (como es el caso, entre otros, del CRIC).

                         Otra constante es el intento de los  partidos políticos tradicionales de
                  apropiarse y controlar los movimientos y organizaciones indígenas, a partir de sus
                  primeras etapas de consolidación. Independientemente de que la ubicación de los
                  primeros sea en el gobierno o en la oposición o que estén a la derecha o a la
                  izquierda del espectro político, tienden a hacer alianzas o en el peor de los casos
                  infiltrarse en los segundos. Así se tiene como ejemplos, entre otros, los intentos
                  del torrijismo de dirigir a los kunas y a los guaymí en Panamá y al velazquismo de
                  controlar la sierra peruana; el apoyo de Somoza a algunos dirigentes del
                  movimiento indígena de la Costa Atlántica nicaragüense, relacionados con el
                  Proyecto Alpromisu de la Iglesia morava, para que orientaran a la población de
                  esa región en su favor y en contra del Frente Sandinista de Liberación Nacional -
                  FSLN-, mientras masacraba a los náhuatl de Monimbó; las repetidas intervenciones
                  del Partido Comunista Colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)
                  en la región del Cauca intentando frenar la lucha por la recuperación de las tierras
                  que encabeza el  CRIC  llegando, incluso, al fusilamiento de dirigentes de esta
                  organización; el forcejeo entre Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo
                  -ERP-, por el control de la Cooperativa de Producción y Consumo Nueva Pompeya
                  de los matacos y el Congreso de Parcialidades Indígenas del Chaco, en Argentina;
                  la participación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria -MIR- en las
                  recuperaciones de tierras mapuches, en Chile; la participación del Partido
                  Socialista Unificado de México -PSUM-, en la organización indígena del Istmo de
                  Tehuantepec; o el maoísmo, en todas sus variantes, a lo largo de la cadena
                  andina, etcétera.

                         Un caso aparte lo proporcionan las  relaciones políticas desarrolladas en
                  Guatemala durante las dictaduras militares. En este país las organizaciones
                  político-militares más importantes como  la Organización del Pueblo en Armas -
                  ORPA- y el Ejército Guerrillero de los Pobres -EGP-, tienen cuadros de dirección que
                  son indígenas y, a su vez, específicas propuestas y estructuraciones de masas
                  para las regiones más densamente indígenas. Esta unión de indígenas y no
                  indígenas no está exenta de tensiones debido a la herencia colonial y sobre ellas
                  se desarrollan acciones específicas de intervención tendientes a romper los lazos






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