Page 137 - DERECHO INDÍGENA Y DERECHOS HUMANOS EN AMÉRICA LATINA (1988)
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funcionarios estatales hayan intentado imponerles autoridades jóvenes de los
propios grupos participantes.
También hay pocos casos de combinación de tradición y "modernidad",
como el ejemplo que presenta el CRIC (Colombia), en donde la dirección se asienta
en dos grupos distintos de personalidades regionales: en el interior las autoridades
de los Cabildos Gobernadores y en el exterior un comité de elegidos en los
congresos de la organización. El Mip-Común Runa de Ayacucho (Perú) comenzó
a realizar un intento de estructuración de este tipo, dando en el papel un espacio
destacado al Consejo de Amautas; como este movimiento se caracteriza por un
alto grado de ideologización, no se puede precisar (por ahora) hasta qué punto
funciona el sistema en las comunidades, o si las comunidades responden a la
organización o al Consejo, o si el Consejo sirve de pantalla legitimadora de la
organización, cuyos dirigentes son personas que ya no tienen comunidad de
referencia.
En el otro extremo del espectro se da la situación más común y
generalizada: la del enfrentamiento entre las dirigencias nuevas y tradicionales,
como es el caso de la Federación Shuar en sus primeros años de funcionamiento
con grandes conflictos en la organización y en la etnia. Desde el origen de esta
organización se dio un desconocimiento expreso de las autoridades tradicionales;
negación de la cual no fueron ajenos los misioneros católicos. Un caso similar
también lo presenta el Centro Kolla (Argentina), con la diferencia de que el
enfrentamiento no estuvo determinado por agentes externos. Otro caso de
desconocimiento de las autoridades tradicionales dentro de una organización de
base étnica es el de ANPIBAC (México), cuyos dirigentes son jóvenes maestros no
"caracterizados" dentro de las comunidades. Esta organización, a su vez, presenta
fenómenos expresos de conflictos interétnicos a nivel de dirección, entre los
náhuatl, que han estado ligados desde la colonia a los mecanismos de la cadena
de poder central y ajeno, y el resto de las 56 etnias del país, que han estado en
una posición de subordinación de los primeros en la misma cadena.
Entre la joven y nueva dirigencia se puede distinguir, básicamente, dos
tipos de líderes. Los que, producto de indignación, defensa y rebelión local se
destacan y comienzan una articulación local-regional, con otros formados en la
misma práctica, pero cuya comprensión del fenómeno que enfrentan no va más
allá del mundo de la experiencia directa y limitada como, por ejemplo, los primeros
dirigentes del Comité de Unidad Campesina -CUC- en Guatemala. Y los
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reindianizados o "recuperados" que son los mayoritarios. Estos últimos pasaron
por la sociedad externa (como obreros, maestros, sastres, albañiles, seminaristas,
pequeños comerciantes), conocieron "la ciudad" y sus mecanismos, aprendieron
la lengua oficial y su lectura, el manejo de armas como soldados, conocieron
distintas caras del que domina y sus contradicciones; hicieron la prueba de existir
fuera de sus grupos de referencia, en lugares anónimos con códigos ajenos,
cumpliendo casi una ley sociológica: seul l'abérrant. un moment extérieur la
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Bonfil Batalla y Rodríguez (1981), pp. 56-57.
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