Page 441 - Egipto Tomo 1
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EL CAIEO
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                                          sepultado en la mezquita que se mandó construir,
                                          siguiendo la práctica establecida por sus predece-
                                          sores, mientras formaba parte del mundo de los
                                          vivos.  Hállase entre los llamados sepulcros de los
                                          califas.  Al salir de la ciudad con objeto de visi-
                                          tarla, debe pasarse por delante de otro magnífico
                                          edificio que por corrupción de ouakkalijeh lleva
                                          el nombre de okel de Ivait—bey,  el cual fue cons-
                                          truido por el propio sultán. En el Cairo, del mismo
                                           modo que en la mayor parte de las ciudades de
                                           Oriente, existia un número inmenso de tales oleéis
                                                                     conti-
                                           ó khans, los cuales estaban destinados, y
                                           núan prestando  el mismo servicio, para que en
                                           ellos se guarecieran los mercaderes con sus géne-
                                           ros. Compónense por punto general de un patio
                                           rodeado de edificios, en cuyos pisos inferiores se
                                           encuentran almacenes abovedados, hallándose los
                                                                   graneros.
                                           superiores destinados á habitaciones y
                                           La mayor parte de los okels, y, según Lañe, no
                                           bajan de doscientos los que existen todavía en el
                                           Cairo, llevan  el nombre de la persona que cons-
                                           truyó tales establecimientos de tanta utilidad, así
                                             «J
                                           para el comercio en sí, como para los que al mis-
                                           mo se dedican. Éntrase en ellos por una puerta,
                                           que permanece cerrada durante la noche, distin-
                                           guiéndose lindos adornos en la clave de su bóveda.
                                           Así acontece en la puerta del okel de Kait-bev,
                                           desgraciadamente bastante maltratada.
                                             Que el referido sultán disponía de escultores y
                                           arquitectos excelentes,  lo revela desde luego su
                                           sepulcro, que ha causado profunda admiración en
                                           cuantos lo han visto, tanto que Coste, que es uno
                                           de los más inteligentes conocedores del arte árabe
                                           en Egipto, no vacila en consignar que es la mez-
                                           quita más bella de cuantas encierra el Cairo. En
                                           efecto, la gracia de su cúpula, que semejante á
                                           delicado  encaje de piedra,  osténtase sobre una
                                           delicada red de cintas lindamente entrelazadas,
                     ALMINAR -DE LA MEZQUITA DE KAIT—BEY
                                           sólo puede tener igual en la forma y  decorado del
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