Page 454 - Egipto Tomo 1
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372 EL CAIRO
de Selim, que después de un cautiverio de diez y siete dias dispuso que fuese colgado de un
garfio de hierro, que todavía existe, sobre la puerta de Ez-Zueléh. Asegúrase que el turco se
arrepintió más tarde y lamentó de todas veras haber condenado á tan afrentosa muerte á un
adversario cuyo único crimen eonsistia en haber defendido con el mayor heroismo la
independencia de su patria, y que para expiar públicamente su arrebatado fallo, trasladóse á
la mezquita de Mu’aijad, cercana al sitio donde fuera ejecutado el último de los mamelucos, y
después de haberse hincado de rodillas, vertió abundantes lágrimas.
Tal fué el término de la dominación de los mamelucos, y el comienzo del gobierno turco.
El postrer califa abbásida, Mutawakkil, salvó la existencia después de haber reconocido, y
transmitido sin la menor resistencia todos sus derechos, honores y distinciones al repre-
sentante de la dinastía de los osmanes, dejando dos hijos que murieron en la oscuridad. La
familia abbásida fué desapareciendo lenta y vergonzosamente, cual tronco carcomido que es
pasto de las llamas: en cambio la série de los sultanes mamelucos extinguióse como la llama
de una antorcha que al par aviva y consume el huracán.