Page 458 - Egipto Tomo 1
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EL CAIRO
SU DECADENCIA: SUS SEPULCROS
partir de este instante, el Cairo ya no es
más que una provincia del imperio otomano,
regida por un gobernador enviado de Cons-
tantinopla, que reside en la ciudad, y un
general del ejército turco, á quien está confiada la
autoridad militar, que ocupa la ciudadela. Dichos
funcionarios tenían á su lado un cuerpo consultivo,
especie de Consejo de Estado, compuesto de mili-
tares, hombres de ciencia v mamelucos de dis-
tinción, y á fin de impedir que llegaran á ejercer
influencia en los habitantes del valle del Nilo, sólo
desempeñaban aquellos sus cargos durante un año,
con lo cual, como fácilmente puede comprenderse,
únicamente atendían á redondear su fortuna en el
DERVISES Y OTROS SANTONES PARTICULARES
breve plazo que habia de durar el desempeño del
poder supremo en dicha región. Terminado éste, regresaban á Constantinopla con su botín,
vendo á parar también á la metrópoli todas las rentas del país que los empleados lograban
sustraer al tesoro público. Tan desenfrenado saqueo iba agotando poco á poco los manan-
tiales de la riqueza: pues si bien es cierto que los advenedizos mamelucos despilfarraron
sumas enormes, al cabo v al fin, con el impulso que dieron al comercio, determinaron
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