Page 460 - Egipto Tomo 1
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EL CAIRO 375
cabo establecer como sheikh el-beled su dominio sobre todo el Egipto, después de lo cual
disminuyó el número de genízaros, aumentó el de sus mamelucos, y después de haberse
ganado la voluntad del pueblo con estas y otras medidas, tomó la heroica resolución de
enviar el gobernador á Constantinopla, y no satisfecho con esto todavía , desafió á la misma
Puerta que le condenara á muerte, haciéndose nombrar sultán por el Xerife de la Meca en
1771, y de fijo se habria apoderado de la Siria, si la traición no le hubiese puesto en manos
de los turcos que le dieron muerte. Después de él, disputáronse el gobierno Ismail-bey,
Murat—bey é Ibrahim-bev con las armas en la mano, y si bien la Puerta prestó su influencia
y material apoyo al último, los dos restantes lograron hacerse señores del valle del Nilo y de
MEZQUITA DE IBN-TULUN EN SU ESTADO RUINOSO
conquistar un nombre glorioso defendiendo el Egipto de las armas francesas
su capital, y
guiadas por Bonaparte.
Durante tan dilatado período no se realiza en el Cairo obra alguna que sea digna de
mención: todo lo contrario; si se llegó á eclipsar el antiguo esplendor de la ciudad de los
califas; si desapareció por completo cuanto existia de grande y de bello en esa civilización
original que implantada en las márgenes del Xilo tan opimos frutos produjera, culpa fué
exclusivamente de los turcos y de la mala administración de sus gobernadores. Si así puede
decirse, fueron éstos los sepultureros de la antigua grandeza y esplendor, y sólo recordando
que en la ciudad ejercieron dominio durante mucho tiempo puede explicarse que sean tantas
las ruinas hacinadas en el Cairo; que hoy mismo en que tanto se hace para embellecer la
residencia del Jetife, no hayan escapado á una total ruina los más notables edificios del