Page 40 - EL COMANDANTE 5
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               ntre los incidentes dignos de apuntarse y que recuerdo se encuentran el acto temerario
               del  abanderado  de  nuestro  batallón,  el  señor  José  Ignacio  Basombrío,  que  en  los
            momentos que el combate era más encarnizado, subió encima del reducto con el estandarte
            en la mano, lanzando vivas al Perú. Felizmente quedó ileso.

            El coronel Lecca me entregó personalmente el estandarte que había pertenecido al cuerpo
            que mandaba el general Cáceres en el sur y que había sido obsequiado por los estudiantes
            de  San  Carlos.  Salvé  esta  insignia  y  se  la  entregué  al  general  Cáceres,  algún  tiempo
            después, cuando este me la pidió.
            El señor Augusto B. Leguía se encontraba en mí mismo batallón pero en la cuarta compañía
            en donde era sargento. Lo recuerdo perfectamente. También recuerdo que el señor Leguía
            se encontraba en el mismo grupo que yo, cuando pronunciada la derrota, volvimos a Lima,
            adonde entramos por la Magdalena, entre las ocho y ocho y media de la noche.

            En la noche del catorce recuerdo que se nos hizo marchar sobre las tropas chilenas que se
            encontraban en Chorrillos, pero aún no habíamos llegado al Barranco, cuando se nos dio la
            orden de volver a nuestras posiciones de Miraflores. No sé de dónde emanarían las órdenes.
            Algo imborrable de la memoria es el espectáculo que presentaba Chorrillos incendiado. Esto
            solo bastaba para demostrar cual era el espíritu y la barbarie del invasor¨.

            Así  como  estos,  son muchos  los  testimonios  de  sobrevivientes  que  tomaron  parte  en  la
            defensa  de  la  capital peruana,  gracias  a  estos  relatos,  reconstruimos  etapas  de nuestra
            historia bélica, descubriendo también a personajes que con su accionar, se han convertido
            en paradigmas a imitar.











            “Pero importa consignar aquí que el ejército peruano, si bien experimentó una tremenda derrota en
            San  Juan,  no  fue  destruido,  ni  tampoco  ‘casi  aniquilado’  (como  algunos  escritores  lo  afirman)”,
            escribió el héroe Andrés Avelino Cáceres en sus Memorias.
            ¿Cómo relató Andrés Avelino Cáceres este episodio de la Guerra del Pacífico?


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                ran  las cuatro  y media  de  la mañana  y  el  campo  hallábase  cubierto  de  neblina,  la  cual
                favorecía el avance aproximativo de los chilenos. Y poco antes de clarear el alba presentáronse
            de improviso, sin haber hecho fuego, por la parte casi indefensa que se dejó entre la izquierda de
            Iglesias y mi derecha. Al oír que se iniciaba un violento tiroteo, comprendí que el enemigo había
            penetrado por ese sitio desguarnecido de nuestra línea, e inmediatamente me dirigí allí, hacia
            donde se encaminó también El Dictador, de esta manera inicia el entonces coronel Andrés Avelino
            Cáceres su relato de la Batalla de San Juan realizado un día como hoy 13 de enero pero de
            1881 durante la Guerra del Pacífico.
            Aquel día cerca de 30 mil soldados del ejército regular de Chile se enfrentaron a 15 mil hombres
            peruanos mal organizados y cubriendo una línea de fuego de 14 kilómetros como parte de la primera
            línea de defensa de Lima contra la invasión sureña.







          LDdA                                “EL COMANDANTE” | ENERO – FEBRERO - MARZO | AÑO 11 N° 39    40
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