Page 108 - Diálogos Psicoanálisis Número 1
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Durante siglos la búsqueda de la verdad ha sido una de las actividades fundamentales de la filosofía. Heidegger

      mismo llega a desentrañar esta verdad en la obra de arte: ―Toda obra de arte es una cosa y puede ser también
      un útil. La obra hace visible al ser… si la obra devela los entes, en ella se da un desocultamiento de la verdad. La
      esencia del arte es develar la verdad del ente‖ .
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      Del  pensamiento  de  Heidegger  en  ―Arte  y  poesía‖,  el  concepto  de  parrhesía  desarrollado  bajo  la  mirada
      hermenéutica de Foucault, encontramos el tránsito de la idea de que el arte se manifiesta como un modo de

      apertura  del  ser,  que  solo  es  posible  gracias  a  las  experiencias  vividas  por  el  artista,  a  una  revolución  de
      primera línea en el ámbito de las reflexiones éticas y estéticas:

             Lo que me sorprende es que en nuestra sociedad el arte ya sólo tenga relación con los objetivos y no con
             los individuos o la vida; y también que el arte sea un dominio especializado, el dominio de los expertos
             que son los artistas. Pero ¿no podría la vida de cualquier individuo ser una obra de arte? ¿Por qué un

             cuadro o una casa son objetos de arte, pero no nuestras vidas? 31

      La ruta de Heidegger lleva al arte objeto, al arte exterior, a la verdad manifestada en la obra de arte y al des
      ocultamiento del ser a través del artista. Esta ruta conduce a una estética de la existencia opuesta a las técnicas
      de sí, que es donde encontramos la auténtica moral, aquella que se olvidó cuando la ética devino analítica de las
      virtudes y no de las técnicas mediante las cuales nos constituimos como sujetos éticos:


             … en los siglos XVIII y XIX, se propuso e inculcó en la clase burguesa toda una moral del ―interés‖, en
             oposición  sin  duda,  a  las  otras  artes  de  sí  mismo  que  podían  constatarse  en  los  medios  artísticos
             críticos; y la vida ―de artista‖, el ―dandismo‖, constituyeron otras estéticas de la existencia opuestas a las
             técnicas de sí que eran características de la cultura burguesa .
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      El arte por el arte nos ha hecho olvidar el tema absolutamente central de la estética:


             En nuestra sociedad apenas se recuerda esa idea, según la cual, la principal obra de arte de la que hay
             que preocuparse, el área fundamental donde deben aplicarse valores estéticos, es uno mismo, su propia
             vida, su propia existencia .
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      La parrhesía no parte de la exterioridad sino va hacia ella, parte del sujeto. La clave del sentido estético de la

      parrhesía, como decir la verdad, se da en cuanto al estricto modo antropológico de la verdad en sí misma, es
      decir, como hecho puramente real y ontológicamente necesario para el ser humano, Foucault revela esto desde
      el escenario antiguo dando cuenta de la pureza del sentido, por ello, se propone no como el hecho simple de
      decir la verdad, sino como el coraje –en plenitud- de decir la verdad.

      Para valorar en toda su dimensión la parrhesía y su atrevimiento y coraje por decir la verdad, en las antípodas

      encontramos  lo  que  Harry  Frankfurt  señala  sobre  la  paparrucha  que  se  parece  a  la  patraña,  que  es
      básicamente un intento de confundir deliberadamente, pero no llega a ser directamente una mentira. También
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      puede ser pretensiosa y una falsa representación consciente que uno tiene de una determinada situación .

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        30.- HEIDEGGER, Martin., Arte y poesía. p. 17.
        31.- FOUCAULT, Michel. La inquietud por la verdad. p. 205 Ibid. p. 166.
        32.- Ibid. p. 220.
        33.- Ibid. p. 214.
        34.- FRANKFURT, Harry G., On Bullshit: sobre la manipulación de la verdad. p. 149.



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