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frente a mi casa tenía las gradas altas. Transit-
aba en medio de los escombros y pasaba como
si estuviera pavimentado, la máquina no se
quejaba de nada”, asegura como extrañando
todavía esos momentos.
“Y como estaban botando todo -subraya-,
les pedí unas columnas de recuerdo, todavía
conservo unas en Metalio en mi rancho; otros
dos pilares en el terreno de “Para Mientras”,
que ya lo vendí y dos más en un solar de Puerto
Arturo”, señala.
“Me encumbraba en el parque, -recalca con
satisfacción y brillo en sus ojos-, iban a montar
las pilastras. Todos los trabajadores ayudaban
a levantarlas. Me llevé las que estaban enfrente
de la iglesia. Creo que fue por el recuerdo y la
nostalgia. El vehículo nuevo quedó todo rayado.
Transporté 6 ó 4. Me las regalaron los encar-
gados, era un material con el que ya no podían
hacer nada”, concluye.
El diseño de este segundo parque no sufrió
ninguna modificación. Quedó como lo dejó la
administración de González. Como un laber-
into de líneas sinuosas que en sus arriates
guardaba variedad de plantas ornamentales
donde florecían las rosas, buganvilias y un
espectacular árbol de fuego. La población sí
extrañó los sofás, sustituidos esta vez por unas
banquitas. Los dos únicos sobrevivientes de
esta nueva estructura fueron el árbol de bál-
samo y el kiosco en forma de hongo.
Un poco arriba de la cintura de esa década de EL BÁLSAMO DESPUÉS DE
los setenta, este parque acumuló otros signifi- CONTEMPLAR EL NACER Y CRECER
cados y usos, dejó de ser un marco artístico y DE MUNCHAS GENERACIONES DE
cultural y se transformó en un ámbito de man- AREMENIENSES AL FINAL MURIÓ DE PIE.
ifestación y expresión de conflictos sociales.
En ese periodo la tirantez en lo político y con un tono amenazante les dijo: “Les doy
social se agravó la situación y dio paso a una un minuto para que desaparezcan corriendo,
agitación general jamás contemplada en El Sal- porque si los alcanzo a ver les disparo”. No les
vador. Ese fenómeno había surgido como un quedó más que correr. Los guardias, por lo gen-
agente extraño, con el que había que convivir, eral, cumplían sus advertencias.
porque de lo contrario la población se exponía Situaciones como esas, apenas eran un
a un desenlace fatal. pequeño anuncio de lo que estaba por venir.
En cierta ocasión, unos jóvenes que venían En el parque hubo dos asesinatos que desa-
de una fiesta, al cruzar el parque, un “Guardia tarían una matanza nunca vista. En Armenia
Nacional” (cuerpo de seguridad de esa época), el conflicto tendría su propia expresión´.
les gritó: “¡Vengan para acá!”. Al llamado se El primer atentado tuvo lugar en el andén del
acercaron todos nerviosos al uniformado, quien parque, frente al portal donde estaba el casino
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