Page 301 - Biografia
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Jorge Humberto Barahona González


                                                  CUASITIO ARTURO

                                          EL TÍO ARTURO EL PERIODISTA




               Cuando viajamos a Tocaima en tren, en el costado derecho de la entrada principal de
            la estación de la sabana, se ubicaba un señor con ruana y sombrero de unos 60 años,
            con bigote a lo Hitler, le faltaba su pierna derecha. Cuando me veía, extendía su ruana
            y me alzaba con gran cariño, al principio yo le tenía miedo, pero mi madre me explico
            quién era él y después, cada vez que viajábamos en tren, para mí era una felicidad en-
            contrármelo. Tenía un puesto de venta de revistas, periódicos y pasatiempos para los
            turistas en su viaje, por eso mi madre siempre me decía: “Su tío Arturo es periodista”.


               Según la historia que me contó mi madre, así por encimita, porque no le gustaba ha-
            blar mucho del asunto, mi cuasitio Arturo, era hijo del abuelo Jesús y a raíz de la muerte
            del abuelo, él se apartó totalmente de la familia González. Su pierna derecha la había
            perdido como  consecuencia de un  accidente  cuando trabajaba con los ferrocarriles
            nacionales, cuando pasaba ofreciendo sus revistas y periódicos de vagón en vagón, el
            tren lo arrastro por varios metros, estaba vivo de milagro. Cuando fui creciendo y estuve
            más viejo, siempre que estaba cerca de la estación de la sabana, pasaba a visitarlo, yo
            lo estimaba mucho, pasaba ratos muy agradables con él, un buen día fui a visitarlo y ya
            no lo encontré, me dio mucha tristeza.


                                           CUASITIO GUILLERMO PÉREZ
                                                  EL TÍO GUILLERMO




               Desde chiquito me acostumbraron a decirle a Guillermo Pérez, tío Guillermo, por-
            que…? Creo que fue por lo siguiente. Guillermo y Mario Pérez, eran amigos de mi pa-
            dre desde jóvenes, andaban en farras, fiestas, paseos de olla, cuando quieran, se los
            muestro en los álbumes de fotografías que reposan en mis archivos personales, eran
            muy amigos de la familia González. Años atrás, que yo me acuerde, con los hijos del
            cuasitio Guillermo, Julia, Ema, José y Gustavo, nos criamos juntos, el mayor de ellos,
            Alejandro, era de otra gallada. Además, los Pérez (Guillermo y Mario), fueron los que
            presentaron, es decir, los cupidos de esos dos seres que se amaron durante toda la
            vida, Jorge Barahona y Blanca González. Este par se conocieron y se enamoraron,
            durante los varios paseos de olla, esas salidas chéveres los domingos, con piquete a la
            media torta, frente al barrio san Luis, que era donde había nacido mi padre.


               Como si fuera poco, el cuasitio Guillermo era el esposo de Elvira París (a quien yo
            también le decía tía), hermana de Eduardo París, esposo de mi tía Helena, ella sí, tía
            de sangre. El cuasitio Guillermo y Elvira eran muy cariñosos y afectuosos conmigo y el
            trato mutuo siempre fue de respeto especial y muy cordial, siempre vi sonriendo a mis
            cuasitios Pérez París.


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