Page 60 - El libro de San Cipriano : libro completo de verdadera magia, o sea, tesoro del hechicero
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Hecha esta declaración, que puede servir de prólogo, pasa-
remos a explicar las diferentes clases de seres sobrenaturales coa
quienes habremos necesariamente de tratar, si ponemos en prác-
tica las indicaciones que se hallarán en el curso de la obra.
CAPITULO I
De los espíritus en general
Los espíritus se dividen en varias clases siendo por lo tanto
diversas sus facultades y condiciones.
El espíritu Supremo o Creador es el que todo lo rige y go-
bierna, y a El están sujetas de un modo absoluto todas las cosas
creadas, así espirituales como materiales.
A sus inmediatas órdenes, y como jefes principales, se hallan
los espíritus superiores a los cuales siguen en relación de su cate-
goría, los medios e inferiores. Cada espíritu reúne cualidades
y
acepciones distintas. Los hay celestes, aéreos, terrestres e infer-
nales, denominándose, según sus condiciones, de protección, mi-
sericordia, tentación, de bien y de daño.
Cada uno llena su misión especial en el universo y todos en
absoluto rinden culto y obediencia al Supremo Creador y Espíri-
tu Soberano.
Es regla general en todas las regiones, admitir como verdad
fija la existencia del espíritu del bien y del mal, haciéndolos an-
tagónicos entre sí. Esto no lo puede admitir la ciencia sagrada
de la verdadera magia por la razón de que el bien y el mal soh
el complemento de todas las cosas. Así como no hay placer sin
dolor, así en toda la creación tiene por necesidad que existir lo ab-
soluto y lo relativo, que es su complemento. Puede asegurarse, por
lo tanto, que el bien está unido al mal, la dicha a la infelicidad, la
pena o la alegría, la vida a la muerte, el espíritu a la materia, el
alma al cuerpo, el calor al frío, la luz a la obscuridad, y a este
tenor se podrían enumerar infinitos asuntos.
Los espíritus pueden ser, individualmente, buenos o malos,
de luz o tinieblas; pero todos absolutamente llenan su misión con
arreglo a las leyes que tuvieron en su creación. Así se comprende
que los espíritus de tentación, se dediquen a tentar; los de mi-
sericordia y protección a proteger, etc. Los llamados celestes re-
siden en el cielo, los aéreos en el aire, los terrestres en la tierra»
y los infernales en sus guaridas.
Aparte de que cada uno llena una misión, como ya se ha di-
cho, todos, sin embargo deben respeto y obediencia al Espirita
Supremo, cuyo nombre es Jehová en hebreo. Alpha y Omega Cft
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