Page 61 - El libro de San Cipriano : libro completo de verdadera magia, o sea, tesoro del hechicero
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caldeo. Alá entre los moros, y Dios entre los cristianos. En los
trabajos se puede invocar a todos, pero deberán llamarse única-
mente los de una u otra cualidad, según la clase de petición que
se haya de hacer.
Es decir, que cuando el conjuro sea de tentación se llamará
a los de tentar; cuando sea de agrado o amor a los de agradar:
si es de bien, a los buenos; y si de mal a los malos, o de daño;
y así sucesivamente.
Los espíritus buenos dominan siempre sobre los malos; no
así éstos sobre aquéllos, por tenerlo asi dispuesto el Soberano Ha-
cedor, a quien todos rinden una obediencia absoluta.
Téngase muy presente que el signo de la cruz, llamado signo
de redención, tiene tal virtud y fuerza sobre los malos espíritus,
que no pueden resistir su vista, y únicamente hallándose aposen-
tados dentro de una persona o animal impuro, o bien obligados
por la fuerza de algún conjuro o invocación, es como pueden per-
manecer a su lado.
Para invocar a los espíritus de luz o celestes, tampoco de-
berá usarse por ser para ellos un signo de gran veneración y res-
peto, dando por resultado que su contemplación les extasía y sub-
yuga, sin dejarles prestar atención a ninguna otra cosa. Por esto
se ha indicado que la cruz deberá retirarse de todas las ceremonias
mágicas y únicamente podrá usarse en los experimentos o en las
invocaciones que se hagan a los principales espíritus celestes su-
periores. Hechas estas advertencias, se indicarán las diferentes
jerarquías y nombres de los espíritus a los cuales se habrá de in-
vocar según las experiencias que quieran ejecutarse.
CAPITULO II
DE LA jerarquía DE LOS ESPÍRITUS
El Espíritu Supremo
El Espíritu Supremo es el Hacedor de todo lo creado, sobre
e\ cual nadie tiene mando, y a quien todos deben obediencia, su-
misión y respeto. Es tan inmensa y tan grande, que no hay un
solo átomo en toda la creación a donde no llegue su misterioso
fluido.
Del Espíritu Supremo se derivan todos los demás espíritus,
puesto que éstos no son en realidad sino partes del gran todo. Por
esta razón la ciencia mágica demuestra que si bien los espíritus
se dividen en varias clases, todo a medida que se van perfeccio-
aando y una vez llenada la misión que el Supremo Creador les
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