Page 59 - Libro de Compilacion 2019_Neat
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conllevó a su vez a la semilla fecunda de todas las cosas, una especie de torbellino y nebulosa, de lo frio y húmedo surgió la tierra rodeada de nubes y vapor, de lo secó y caliente se formó una esfera que rodea a la tierra, surgiendo el sol, la luna y las estrellas, existiendo un paralelismo entre estas nociones intuitivas de Anaximandro con las teorías del Bing-Bang de los físicos y astrónomos actuales sobre el origen del universo. Por su parte Anaxímenes de Mileto (585-528 a.C.), a semejanza de Tales concibe un principio material, una sustancia, pero no basado en el agua, sino en el aire por condensación y rarefacción, el cual es el aliento del mundo, su fuente eterna y divina, planteándose el arjé apartándose de su maestro Anaximandro, al buscar algo de naturaleza móvil. El aire es invisible, pero podía convertirse en niebla y agua, así como en tierra y piedras y hasta en fuego, siendo que el aire más puro de todos era dador de vida, que se encontraba encerrado en los cuerpos de todo animal y hombre vivo. Russell (1971) alegaría con respecto a la escuela Jónica que su importancia estriba en haber dado inicio a la ciencia, al considerar que los argumentos de Tales, Anaximandro y Anaxímenes deben ser consideradas como hipótesis científicas, en las que deja de lado los deseos antropomórficos e ideas morales. Por su parte Heráclito, ahora en Efeso, también tratara el tema de la naturaleza, construyendo su arjé a partir del fuego, manifestando que este mundo, el mismo para todos los seres, no lo ha creado ninguno de los dioses o de los hombres, sino que siempre fue, es y será fuego eternamente vivo, que se enciende con medida y se apaga con medida. El fuego es dinámico, lo que explica el devenir y la razón de los cambios, de un mundo eterno, bajo una razón eterna, que surge de una sabiduría inmanente en el universo, lo que conlleva a que los entes actúen de modo inteligente, de allí que el fuego es un rayo que gobierna todas las cosas, otorgándole una racionalidad al fuego, al universo, un orden que se nos presenta evidente, un logos del cual no se desprendería la filosofía. Otro gran aporte lo haría la escuela Pitagórica, iniciada por el propio Pitágoras en Samos, situada frente a las costa Jónica, quien a diferencia de sus 59