Page 63 - Mindfulness en el Aula
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Ahora la concentración se dirige a su aroma. Se debe utilizar el olfato para investigar esta fruta, como

                  si nunca en la vida se hubiera olido una mandarina. Si quieren, puedes cerrar los ojos y observar si el

                  olor cambia o se percibe igual que con los ojos abiertos. Se deja que su perfume entre en cada uno y
                  notar cualquier pensamiento o sensación que surja. Antes de pelarla, cada uno le dedica unos instantes

                  a pensar en el origen de esta mandarina. La fruta que sostienen creció en un árbol que, a su vez, creció

                  de una semilla que antes se originó en otro árbol. La imaginación se debe dirigir a la mandarina en el
                  árbol, no importa si saben o no qué aspecto tiene un mandarino, se invita a jugar con la imaginación.

                  Se invita a pensar que antes de ser una mandarina fue una flor y que llegó a mandarina porque un

                  insecto polinizó la flor.



                  Pensar que esta mandarina está aquí gracias a la tierra, el sol, el agua y el aire que nutrieron el árbol en

                  el que creció. Pero no olvidar la parte humana: esa mandarina está en las manos porque un agricultor
                  la cultivó y alguien la llevó hasta el mercado en el que se la compró. Por un momento, tomar conciencia

                  de las condiciones naturales y humanas que han hecho posible que esta fruta llegara a sus manos.




                  Ahora sí, ya se puede pelar, pero hacerlo sin prisas ni urgencias. Sintiendo como la piel cede, dejando al
                  descubierto el interior de la mandarina. Se deben revisar los nuevos aromas, es posible que ahora sean

                  más intensos.





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