Page 64 - Mindfulness en el Aula
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El orientador indica a los niños que deben fijarse en la diferencia entre el olor de la piel y el de los gajos
de la mandarina. Cuando esté pelada, se debe colocar ante los ojos y se estudia con atención. Se dice:
“Ahora parece otra mandarina, ¿verdad? Ahora está desnuda, piénsalo, esta mandarina estaba dentro
de la vieja mandarina, solo que no la podías ver”.
Con suavidad se saca uno de los gajos de la mandarina y se lo mete en la boca. Sin apresurarse, antes
de morderlo, se debe poner sobre la lengua. Se indica: “Dejen que ruede dentro de la boca, como si
fuera un caramelo. Sientan su textura y su sabor y, cuando quieran, muérdanla con suavidad.
Mastíquenla con calma, no hay ninguna prisa. Noten el jugo de la mandarina en la boca, la intensidad
de su sabor y cualquier sensación que surja en el campo de la conciencia. Intenten masticarla entre 25
y 40 veces antes de tragarlo”. Se debe tomar otro gajo y repetir el proceso. Continuar así hasta que se
termine toda la mandarina y, entonces, tomarse unos instantes para sentir el cuerpo y ver cómo está la
mente.
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