Page 320 - Educación en Bolivia (Warisata) y México (Chuminópolis) Arturo Vilchis
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VI. Método y plan pedagógico de la Escuela de Warisata  325




            bajo estimación del medio geográfico y de los recursos naturales.
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            Para ello tenían conocimiento de geografía e historia no sólo uni-
            versal, sino conocimientos de los ayllus, markas, de los saberes y del
            pensamiento aimara-quechua andino. 88
               Ser egresado como normalista de Warisata era también adquirir
            plena conciencia del grado de autonomía que un método pedagógi-
            co puede adquirir y no estar sujeto a un programa estándar. Como
            profesor, tenía la capacidad de hacer una lectura de la situación en
            la cual iba a poner en práctica una pedagogía, y si su programa no
            era el adecuado a la situación y a los seres situados, entonces mo-
            dificar el programa pedagógico de acuerdo a las circunstancias.
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               87   “Están decididos a mostrar que el indio puede civilizarse e intervenir en
            la vida nacional de la que lo ha marginado hasta ahora los representantes de la
            feudalidad ochocentista”. “Warisata titula a los primeros maestros indígenas de
            Bolivia”, en Boletín de Warisata. Editado por la Comisión de Educación, Warisata, año 1,
            núm. 5, 24 de diciembre de 1939, p. 1.
               88   “El Profesor Guillén Pinto se mostró muy complaciente con las clases a la
            Normal de Warisata: en el salón de los alumnos del segundo año de normal —re-
            fiere el profesor— reciben clases sobre el ayllu, y sus relaciones con la gens, con la
            tribu”. “El profesor H. Guillén Pinto visitó la normal de Warisata”, La Calle, La
            Paz, 15 de marzo de 1939, p. 4.
               89   “En las clases de dictado no lograba interesar a los alumnos y sus tareas
            eran mal hechas. Opté entonces de dejar de dictar, encargando a ellos mismos
            tal labor. En cada mesa un alumno escribía y el otro dictaba. Luego cambiaban:
            el que había escrito dictaba a su vez y el otro escribía. Por último, cambiaban sus
            papeles y se corregían recíprocamente. Yo me burlaba del que aparecía con más
            faltas. Entonces este decía que su compañero le había dictado mal las palabras.
            El otro decía que, por el contrario, había dictado bien y que su compañero había
            escrito mal. Se producía así una ardorosa discusión y los niños pronunciaban
            una y otra vez las palabras en duda. Y cuando se apaciguaba estaba seguro de
            que ambos niños habían aprendido perfectamente la pronunciación y escritura
            de muchísimas palabras, todos ellos sin darse cuenta y sin fatigar su atención”.
            Carlos Salazar, “Un interesante método para enseñar la pronunciación y la es-
            critura”, en Boletín de Warisata. Editado por la Comisión de Educación, Warisata, año 1,
            núm. 5, 24 de diciembre de 1939, p. 5.
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