Page 317 - Educación en Bolivia (Warisata) y México (Chuminópolis) Arturo Vilchis
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322  Educación en Bolivia (Warisata) y México (Chuminópolis)




            de la escuela, al recolectar piedras de colores para el empedrado o
            limpiando jardines.
                Desde su corta edad, practicaban juegos manuales para ad-
            quirir concepciones acerca de la forma, espacio, volumen, color.
            Aprendían a asociar, crear e inventar. Sabían que pertenecían a
            una comunidad, a una colectividad, en la cual tenían deberes y
            derechos: “Aprendían el valor de la iniciativa, del esfuerzo soste-
            nido [el Ma Chamaki “una sola fuerza”], de la tenacidad, de la
            solidaridad”. 81



            sección elemental
            Con duración de tres años, ingresaban alumnos de siete a diez
            años de edad. Como los alumnos menores, los de esta sección par-
            ticipaban en la pedagogía productiva, en la dinámica del trabajo
            de construcción de las aulas y edificaciones de la escuela. Apren-
            dían desde formas diversas, conocimientos de aritmética y cálculo
            al hacer uso de la plomada, el metro y el nivel. Adquirían conoci-
            mientos de botánica, de la flora al formar herbarios. En diversas
            actividades cotidianas aprendían el contar y sumar. En la escritura
            se les inculcaba el método de las frases normales para la creación
            de textos. Y se les continuaba encauzando en el sentido de la uni-
            dad y ser partícipes de lo comunitario a través del juego colectivo,
            mismo que les daba la capacidad de relación y sociabilidad, a tra-
            vés de la percepción y la vía sensorial. 82







               81   Salazar, La taika, cit., p. 110.
               82   “El desarrollo de los sentidos daba por resultado una capacidad de ubica-
            ción, de situación, de exploración del contorno; una capacidad de desplazamien-
            to, de equilibrio de dirección visual, auditiva y motriz, lo que permitía el ingreso
            al juego colectivo”. Ibid., p. 111.
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