Page 312 - Educación en Bolivia (Warisata) y México (Chuminópolis) Arturo Vilchis
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VI. Método y plan pedagógico de la Escuela de Warisata 317
la escuela, para a través de esta función política alcanzar un equi-
librio armónico.
Guía y directriz, el Parlamento Amauta no sólo ponía en prác-
tica la aplicación de justicia desde la ética, ya que desde la orga-
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nización productiva se asignaba todas las actividades por periodos
variables según las necesidades (siembra, cosecha, temporada de
lluvia, temporada de sequía, etc.), articulando con el aula, los ta-
lleres, construcciones, producción de arte, etc. Tal forma de orga-
nización se asimiló a los horarios de las comunidades, del tiempo
de cosecha y siembra, del clima y los suelos ecológicos.
No se contuvo a seguir un parámetro, un calendario escolar
impuesto desde el Ministerio de Educación, que tenía que ver más
con los tiempos de la burocracia educativa que con la realidad de
la situación de la zona andina rural. No obstante, se programaron
los horarios de reunión de la Ulaqa, es decir, del Parlamento (como
representantes) y de los pobladores.
El Parlamento se reunía los sábados de cada semana, como
juntas previas, para las reuniones del día lunes, por la mañana.
72 “Ante la escuela en formación y presente el Parlamento Amauta se hace
comparecer a un mal esposo que estropeó a su mujer. Varios de los vecinos im-
portantes de la región presencian la escena angustiados por un presunto castigo
riguroso. Delante de la enseña patria. El estandarte de la escuela, dos pequeñue-
los a los costados, el Director y los profesores. La escuela hace de estrado judicial.
Ejemplo vivo para los yokallas. Un maestro exhorta en aymará haciendo resaltar
el mal comportamiento que cundiría entre los niños con semejantes espectáculos
producidos por los mayores, por los padres. El palo y los malos tratos han sido
desterrados de la sociedad y de la escuela definitivamente por ser inhumanos y
propios de la barbarie —les inculcaba el maestro todo emocionado— ni a los ani-
males se les pega hoy, porque ellos nos prestan valiosos servicios. Empleando estos
medios de castigo se llega a ser criminal y huésped seguro de las cárceles. Para
salir del presidio tenéis que gastar gruesas cantidades de dinero, vender vuestros
ganados primero y deshaceros después de vuestras sayañas y todo para beneficiar
al insaciable tinterillo. […] Los esposos en un abrazo fraterno, protestaron no
incurrir más en tales faltas”. “Sobre la organización patriarcal de Huarizata”, El
Diario, La Paz, 13 de julio de 1932, p. 11.