Page 60 - 14 Copernico
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Pero su poderoso pariente solventó esos problemas por medio de
dos sustitutos, que fueron reconocidos por Copérnico en una ce-
remonia que tuvo lugar el día 20 de octubre de 1497 en el palacio
episcopal de Bolonia.
«En Bolonia mi señor doctor, menos como alumno que
como ayudante y testigo de las observaciones del muy docto
varón Domenico Maria [ ... ] llevaba sus apuntes
con máxima exactitud.»
- NARRAT/0 PRIMA, RHETICUS,
Lo interesante, no obstante, es que el nuevo canónigo de War-
mia, aunque estuviese matriculado en Derecho, pudo entregarse
a los estudios de griego, que le permitieron acercarse a las fuentes
que tanto le interesaban en sus textos originales. Pitágoras, Pla-
tón, Aristóteles o Ptolorneo pudieron así ser estudiados por él en
profundidad.
Sin embargo, se alojara o no en su casa -corno se ha afir-
mado tradicionalmente-, la persona decisiva para Nicolás en esa
época fue Dornenico Maria Novara, cuyos cursos siguió en la Uni-
versidad de Bolonia, donde Novara enseñaba desde 1479. Se tra-
taba de un astrónomo muy influido por las teorías neoplatónicas
y con una vocación observacional que debió de fascinar a Nicolás.
Copémico fue primero su alumno, para convertirse enseguida en
su discípulo y luego en su colaborador.
Corno fruto de ese trabajo cortjunto, ambos llevaron a cabo
mediciones en las que el astrónomo polaco se apoyaría posterior-
mente para construir su nueva teoría. Por ejemplo, el 9 de marzo
de 1497, ambos hombres de ciencia realizaron una observación
crucial. Esa noche la Luna eclipsó a Aldebarán, lo que permitió
constatar que, en contra de lo predicho por Ptolorneo, la distancia
entre la Tierra y la Luna no sufre prácticamente variación durante
las fases de luna nueva y de plenilunio en relación a las fases de la
segunda. En términos astronómicos, el paralaje (véase el recua-
dro de la página anterior) entre ambos astros no sufría variación.
60 LA EXPERIENCIA ITALIANA