Page 201 - Donde termina el arco iris
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CECELIA AHERN                                                             Donde termina el Arco Iris
               John es un verdadero entusiasta de la GAA y juega a hurling en el equipo junior del
               Dublín. De hecho, este domingo vamos a ir todos juntos a Croke Park a ver al Dublín
               contra el Tipperary, ¡qué emoción! Total, que para mí resulta un poco peliagudo
               porque como no conduzco, a veces recurro a Ruby para que haga de chofer. Ella lo
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               llama Driving Ms. Lazy . La madre de John es una señora muy agradable y algunas
               semanas tiene la amabilidad de recoger a Katie y acompañarla a casa.
                     Apenas he tenido noticias de Toby últimamente, pero vi a su madre en la
               escuela cuando acompañaba a su hijo pequeño y me dijo que se comportaba más o
               menos como Katie con su nueva novia, Monica.
                     Yo nunca tuve una cita a los catorce años. La juventud actual está creciendo
               muy aprisa... (¡Qué vieja me siento diciendo esto!) Vale,  vale, mamá, te oigo bufar
               desde aquí. Es verdad que me quedé embarazada a los dieciocho sin tener trabajo,
               formación, ni hombre, y por poco te provoco una crisis nerviosa, pero en   algunos
               países del mundo a esa edad se es mayor, así que deberías dar gracias a tu buena
               estrella de que no empezara incluso antes.
                     Kevin   estuvo   por   aquí   el   fin   de   semana.   Vino   con   su   novia.   Me   pareció
               encantadora, pero no entiendo qué ha visto en él. ¿Sabías que ya llevan un año
               saliendo? Francamente, ese hermano mío es tan reservado... ¡Prácticamente hay que
               sacarle la información a golpes! Quién sabe, ¡igual suenan más campanas de boda
               para la familia Dunne! Dile a papá que baje su viejo esmoquin del desván y que le
               quite las telarañas y las bolas de naftalina para irse preparando. Le alegrará saber que
               esta vez no tendrá que desfilar por el pasillo. (La verdad, ¡qué nerviosa me puso en
               mi boda!)
                     En cuanto a mi palacio en el North Strand, ya puestos podríamos prescindir de
               los cristales de las ventanas con el viento que dejan pasar. Esta noche hace mucho frío
               y viento, y la lluvia acribilla las ventanas. La farola de enfrente da de lleno en el piso.
               Si pudiéramos correrla un poquito a la derecha molestaría a Rupert y no a nosotras.
               Aunque así ahorro dinero en electricidad. Estoy por asomarme a ver si Gene Kelly
               está bailando con el paraguas. ¿Por qué será que las películas hacen que todo, hasta
               la lluvia, parezca divertido?
                     Cada mañana me levanto cuando aún es noche cerrada (y, ¿sabes?, no me
               parece normal estar levantada a una hora en que ni el sol se ha tomado la molestia de
               salir), el piso está helado, voy corriendo de la ducha a mi cuarto, temblando como
               una posesa, salgo a la calle y camino diez minutos hasta la parada del autobús,
               invariablemente bajo la lluvia y el viento. Las orejas me duelen y suelo acabar con el
               pelo mojado, así que podría ahorrarme lavarlo y secarlo con el secador. El rímel se
               me corre por la cara, el viento le da la vuelta al paraguas y parezco una Mary
               Poppins desmelenada. Entonces el autobús llega tarde. O tan lleno que no se para. Y
               acabo por llegar tarde al trabajo y con pinta de rata ahogada, después de haber
               discutido al menos una vez con el conductor del autobús, mientras todos los demás
               llevan el maquillaje, la ropa y el pelo en perfecto estado porque se han levantado de
               la cama una hora más tarde que yo, han subido a sus coches para ir a trabajar y han
               llegado al colegio un cuarto de hora antes de que empiecen las clases, el tiempo
               necesario para tomarse un café y comenzar relajadamente la jornada.
                     ¿Cantando bajo la lluvia? ¡Y un cuerno!
                     Te habrás fijado en que hoy te escribo una carta en vez de un e-mail. En parte se
               debe a que el tipo del ciber café que hay abajo me ha pillado demasiadas veces
               mirándole. Tiene una  cara  tan  de rechupete que me  vienen ganas de darle un
               mordisco. Me parece que le gusto, así que he decidido quedarme en casa esta noche.


               tradicionales irlandeses como el fútbol gaélico y el hurling, juego tradicional irlandés similar al hockey.  (N. del T.)
               8  Lazy significa «perezosa»; juego de palabras con el título de la película  Driving Ms. Daisy. (N. del T.)





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