Page 236 - Donde termina el arco iris
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CECELIA AHERN                                                             Donde termina el Arco Iris
                       pareció vieja. Fue muy chocante. En fin, espero que averigüen lo que le pasa y
                       la curen. No se encuentra nada bien.
               ALEX: En cuanto os digan algo, cuéntamelo.
               ROSIE: Lo haré. Se me hace cuesta arriba tener que ir a Galway los días que libro. Por
                       más   que   quiera   a   mamá,   es   toda   una   excursión.   Entre   los   horarios
                       intempestivos del hotel y los viajes a casa de mi madre para echarle una
                       mano, no he disfrutado de un verdadero día de fiesta en semanas y empiezo a
                       sentirme agotada.
               ALEX: Por cierto, ¿y qué hace Kevin? ¿No podría colaborar, por una vez en su vida?
               ROSIE: Buena pregunta. Bueno, siendo justos con Kevin, acaba de comprar una casa y
                       está en plena mudanza con su novia. Si no estuviera tan liado, estoy casi
                       segura de que arrimaría el hombro.
               ALEX:  ¿Kevin ha decidido comprometerse? Me dejas de piedra. De todos modos
                       deberías tener una charla con él e intentar que os ayudara un poco más. Tú no
                       tienes por qué cargar con todo.
               ROSIE: Verás, tampoco es que lo haga todo yo sola. Steph está cuidando de mamá esta
                       semana, y tiene dos hijos, o sea que tampoco es fácil para ella. («Cuidar de
                       mamá» suena raro, ¿verdad?) Y a mí no me importa, porque quiero estar a su
                       lado. Está muy sola y sé lo que se siente.
               ALEX: Que pidas ayuda a Kevin no significa que no ames o no quieras ayudar a Alice.
                       Hay que hablar con Kev. Y no tendría que ser necesario hacerlo.
               ROSIE:  Bueno, esperaré hasta que se haya mudado a la nueva casa y si una vez
                       instalado sigue sin mover un dedo, no pienso cortarme un pelo. No visitó a
                       papá ni la mitad de las veces que debería haberlo hecho y me consta que
                       ahora está pagando por ello. Nunca he entendido a Kevin del todo. Siempre
                       ha sido muy suyo. Entraba y salía de casa y nunca le contaba a nadie lo que
                       andaba haciendo. Y luego, cuando papá falleció, de repente pensó que podía
                       hacerse cargo de todo. Ahora que mamá está enferma, se ha vuelto a batir en
                       retirada.
                       Steph y yo hemos intentado hablar con él un montón de veces, pero no hay
                       manera de hacerle entender las cosas. Es un egoísta, no hay que darle más
                       vueltas. Espera un momento, un autocar ha parado delante de casa. Voy a
                       asomarme a la ventana.
               ALEX: ¿Era Katie?
               ROSIE: No.
               ALEX: Vaya. Bueno, seguro que...
               ROSIE: Ay, sí que está aquí. Gracias a Dios. Más vale que desconecte el ordenador y me
                       meta en la cama. No quiero que piense que la he estado esperando despierta.
                       Dios, gracias por traerme a mi niña a casa. Buenas noches, Alex.
               ALEX: Buenas noches, Rosie.

























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