Page 43 - Osho - El Equilibrio Cuerpo Mente_Lucid
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dejado algunas opciones; quedan abiertas hendiduras muy
                   estrechas y tú sólo puedes ver por ellas. No se te permite ver el
                   conjunto.


                                                       Ríe Y Elévate

                          El humos unirá tus partes dispersas, el humor pegará tus
                   fragmentos en un conjunto. ¿No lo has observado? Cuando ríes
                   sinceramente, de repente todos los fragmentos desaparecen y
                   llegas a ser uno. Cuando ríes, tu alma y tu cuerpo son uno: ambos
                   ríen juntos. Cuando piensas, tu mente y tu cuerpo se separan.
                   Cuando lloras, tu cuerpo y tu alma son uno; funcionan en armonía.
                          Recuérdalo siempre: todas esas cosas son buenas, son para
                   bien, porque hacen de ti una unidad. Reír, llorar, bailar, cantar,
                   todas ellas te hacen de una pieza, funcionas como una entidad
                   armónica, no separada. El pensamiento pasa por la cabeza, y el
                   cuerpo puede seguir haciendo infinidad de cosas. Puedes seguir
                   comiendo y la mente sigue pensando. Esto es división. Caminas por
                   la calle: el cuerpo camina y tú piensas. No estás pensando en el
                   camino, ni en los árboles que te rodean, no estás pensando en el
                   sol, no estás pensando en la gente que está pasando, sino en otras
                   cosas, de otros mundos.
                          Pero ríe, y si la risa es realmente profunda, si no es sólo una
                   pseudorisa, apenas en los labios, de repente sientes que tu cuerpo y
                   tu alma están funcionando juntos. No se queda sólo en el cuerpo, se
                   adentra en lo más profundo de tu ser. Surge de tu mismo ser y se
                   extiende en circunferencia. Formas una unidad con la risa.


                          En una localidad de veraneo de Nueva Inglaterra había un
                   hombre tan feo que era el blanco de todas las bromas que se les
                   ocurrían a sus paisanos. Un cirujano plástico que visitaba la
                   localidad en unas vacaciones se quedó tan impresionado por su
                   fealdad que se ofreció a operar a aquel hombre gratis. “De hecho –
                   dijo- será un verdadero placer. Le haré a usted una operación en la
                   que quedará como el hombre más guapo de Nueva Inglaterra”.
                          Justo antes de empezar con el bisturí, el cirujano le preguntó:
                   “¿Quiere que le cambie la cara completamente, totalmente?”.
                          “No – respondió el hombre- no demasiado. Quiero que los del
                   pueblo sepan quién es ése tan guapo”.


                          Así es como funciona el ego. Quieres que los demás sepan
                   quién es ése tan guapo. Quieres que los demás sepan quién es ése
                   tan dócil, tan humilde, quién es ése que está al final de a cola. Si
                   tan sólo queda un poco de esos deseos, quiere decir que el ego está
                   completamente vivo, floreciente. Nada ha cambiado. Sólo un
                   cambio total supone un cambio.
                          Hymie Goldberd ha perdido una gran cantidad de dinero en la
                   bolsa y se encuentra desolado. Va a visitar a su médico y le dice:
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