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Literatura                                                                        5° San Marcos

          FELIPE GUAMÁN POMA DE AYALA

          Nació probablemente en San Cristóbal de Suntunto o en Sondondo, en el distrito de Cabana Sur en
          la Provincia de Lucanas del actual Ayacucho, en el año 1534. Según otras versiones, Guamán Poma
          sería originario de Huánuco, ya que él mismo afirmó en sus manuscritos ser descendiente de una
          noble familia Yarowilca, originaria de esa zona.

          Sus apellidos, Guamán Poma, provienen de las palabras quechuas waman y puma, halcón y puma,
          nombres  totémiclos  en  quechua  (asociados  a  los  dioses  tutelares  de  la  tierra  y  del  cielo).  Su
          nombre, según el peruanista Carlos Araníbar, debería escribirse con el primer apellido como palabra
          grave, esto es, «Felipe Huaman Ayala». Fue hijo presumiblemente de Martín Guaman Mallqui y Juana
          Chuquitanta (llamada Cusi Ocllo), noble descendiente de Túpac Yupanqui. Se crio con los españoles, por lo que él se
          consideraba de origen latino. Fue desterrado dos veces, una por el corregidor de Huamanga en el año 1600 y otra
          por el corregidor de Lucanas hacia el año 1606 (según otras fuentes en 1608).
          Gracias a algunos documentos del siglo XVI, se conoce que Guamán Poma sirvió como traductor del quechua para
          funcionarios coloniales durante la década de 1560-70. Entre los funcionarios para los que trabajó Guamán Poma
          estuvieron el oidor Alberto de Acuña, conocido como el «Abogado General de los Indios» y nombrado por el virrey
          García Hurtado de Mendoza en 1589, también sirvió de traductor al oidor Pedro Arteaga Mendiola en la visita a las
          minas de Huancavelica en  1588. Estuvo al servicio de don Juan  Pérez de Gamboa, corregidor de Huancavelica y
          luego visitador de las tierras del Cusco, Huamanga, Huancavelica, Vilcabamba, Castrovirreyna y Jauja en 1587.
          Una ratificación documental indica que Guamán Poma estuvo al servicio del oidor de la Real Audiencia de Lima, el Dr.
          Alberto  de  Acuña,  puesto  que  de  un  memorial  que  envió  dicho  personaje  al  rey  de  España  en  1598,  coincide  en
          varios puntos de sus recursos con las quejas que escribió el cronista ayacuchano; otras veces existen puntos en
          abierta  contradicción  entre  las  visiones  del  Guamán  Poma  y  el  oidor  de  Acuña,  vale  decir  que  ambas  personas
          conocían  sus  planteamientos  y  propuestas  en  abordar  los  asuntos  en  favor  de  los  indígenas.  Además,  por
          intermedio  de  Acuña,  el  cronista  Guamán  Poma  se  habría  documentado  de  varios  asuntos  internos  de  la
          administración colonial: por ejemplo, de las residencias a los virreyes Francisco de Toledo y Hurtado de Mendoza y
          las  visitas  efectuadas  a  las  minas  y  población  nativa  en  la  época  toledana  y  en  1585.  Guamán  Poma,  habría
          trabajado como traductor en la Real Audiencia de Lima con los nombres de don «Lorenzo Anchachumbi» o «Phelipe
          Lorenzo Guamanchumbi».
          Guamán Poma apareció como actor en una serie de demandas de finales de la década de 1590, en la que trató de
          recuperar el título político y de tierra en el Valle de Chupas que él creía suyo por derecho de familia. Estos juicios en
          última  instancia  resultaron  desastrosos  para  él:  no  solo  perdió,  sino  que  en  1600  fue  despojado  de  todos  sus
          bienes  y  obligado  a  exiliarse  en  las  ciudades  que  había  gobernado  una  vez  como  un  noble.  Participó  en  el
          sofocamiento del movimiento religioso político de Taki Unguy, al lado del cura Albornoz, posiblemente en una actitud
          antiindigenista para ganar algún beneficio de las manos españoles.

          Crónicas

          La gran obra de Guamán Poma es Primer nueva corónica  y buen gobierno, un documento  de
          1189  páginas.  Su  libro  sigue  siendo  la  más  larga  crítica  sostenida  sobre  el  dominio  colonial
          español  producido  por  un  súbdito  indígena  durante  el  período  colonial.  Escrita  entre  1600  y
          1615  y  dedicada  al  rey  Felipe  III  de  España,  la  Corónica  describe  las  injusticias  del  régimen
          colonial y sostiene que los españoles fueron colonos extranjeros en el Perú. «Es nuestro país»,
          dijo, «porque Dios nos lo ha dado a nosotros». El rey nunca recibió el documento.
          La «Crónica» es muy notable en muchos aspectos. En primer lugar, despliega una fusión brillante
          de  la  escritura  y  dibujos  de  líneas  finas  (392  páginas  del  libro  consisten  de  dibujos  a  página
          completa).  En  segundo  lugar,  el  manuscrito  expresa  la  opinión  de  un  noble  provincial  sobre  la
          conquista,  mientras  que  la  mayoría  de  otros  puntos  de  vista  indígenas  de  la  época  colonial
          proceden de la nobleza del Cusco, la antigua capital de los Incas. En tercer lugar, el autor utiliza
          con frecuencia palabras y frases quechuas dentro de este trabajo mayoritariamente español, lo que proporcionó a
          los expertos material para aprender más sobre el idioma quechua. Guamán Poma propuso una nueva dirección para
          el  gobierno  del  Perú:  Un  «buen  gobierno»  que  se  basaría  en  las  estructuras  sociales  y  económicas  Incas,  la
          tecnología europea, y la teología cristiana, adaptada a las necesidades prácticas de los pueblos andinos.
          Escribe que los gobiernos indígenas trataban a sus súbditos mucho mejor que los españoles y le pide al Rey Felipe
          instaurar  indios  en  puestos  de  autoridad.  Es  importante  señalar  que,  a  pesar  de  que  rechaza  la  dominación
          española,  no  rechaza  al  rey  español.  Durante  este  tiempo,  los  monarcas  eran  vistos  generalmente  como
          descendientes de Dios y siendo extremadamente católico, Guamán Poma tiene al monarca español en la más alta
          consideración. En su escrito, no solo quiere proponer cambios en la sociedad, sino además denunciar las injusticias
          contra los indios no percibidas por el rey quien, como representante de Dios, de haberlas conocido no las habría
          permitido.
          El manuscrito de la «Corónica» se ha mantenido en la Biblioteca Real de Dinamarca, al menos desde principios de los
          años  1660,  aunque  solo  se  hizo  público  en  1907,  cuando  fue  descubierto  por  el  erudito  alemán  Richard
          Pietschmann. Una edición retocada fue producida en París en 1936, por  Paul Rivet. En 1980, una transcripción
          crítica del libro, basado en la autopsia del manuscrito más que en el facsímil de 1936, fue publicado por John Murra
          y Rolena Adorno, (con la colaboración de Jorge Urioste) bajo el título Felipe Guamán Poma de Ayala, Nueva Crónica y
          Buen gobierno (México D.F.: Siglo XXI). Un facsímil digital de alta calidad del manuscrito original fue publicado en
          línea en 2011 por la Biblioteca Real Danesa, con Rolena Adorno como editor académico.



            Compendio                                                                                       -83-
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