Page 177 - Confesiones de un ganster economico
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                                                     Mi marcha





                        L  a defenestración de Bruno por Mac Hall afectó como un terremoto a MAIN. La
                           confusión y la discordia se apoderó de la compañía. Bruno tendría su cuota de
                        enemigos, pero incluso algunos de éstos se manifestaron escandalizados. Muchos de
                        los empleados entendieron que el motivo no había sido otro sino los celos. En las
                        conversaciones durante las comidas o alrededor de la máquina del café, los
                        murmuradores decían que Hall se sintió amenazado por aquel hombre quince años
                        más joven que él, y que había llevado la empresa a niveles de rentabilidad hasta en-
                        tonces desconocidos.
                           —Hall no podía permitir que Bruno se luciese tanto —decía uno de ellos—. El
                        viejo se dio cuenta de que sólo era cuestión de tiempo que Bruno se adueñase de todo
                        y le diese la jubilación a él.
                           Como para corroborar estas teorías, Hall nombró nuevo presidente a Paul Priddy,
                        que había sido durante muchos años uno de los vicepresidentes de MAIN. Era un
                        ingeniero, competente en lo suyo y de carácter campechano pero, a mi modo de ver,
                        mediocre y sumiso a los caprichos del presidente. No sería él quien lo desafiase
                        presentando unos beneficios inauditos. Otros muchos compartían mi opinión.
                           Para mí la salida de Bruno fue un desastre. Había sido mi mentor personal y el
                        factor clave de nuestras misiones internacionales. En cambio Priddy estaba
                        especializado en operaciones interiores y poco o nada sabía en cuanto a la verdadera
                        naturaleza de nuestras actividades en el extranjero. Yo necesitaba saber el rumbo que
                        iba a tomar la compañía en adelante, de modo que llamé a Bruno a su casa, y descubrí
                        que se lo tomaba con filosofía.
                           —Pues mira, John. El sabía que no tenía motivos —me dijo refiriéndose a Hall —.
                        Así que le pedí una sustanciosa indemnización y la conseguí. Tampoco podía hacer otra
                        cosa, puesto que Mac controla un bloque considerable de votos en la junta de
                        accionistas.
                           A continuación dio a entender que varios bancos multinacionales que habían sido
                        clientes nuestros le habían ofrecido cargos de alto nivel, y que

























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