Page 148 - Desde los ojos de un fantasma
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Sabía que de algún modo debía dotar de realismo el secuestro de Míster Ru, así
que decidió colocarse las esposas. Los ejecutivos podrían llegar en cualquier
momento y debían creer que su rapto se había llevado a cabo con todas las de la
ley... Bueno, dentro de lo que la expresión puede permitirlo, porque ya se sabe:
ley y secuestro no combinan mucho dentro de la misma frase. Entonces Juan
Pablo cerró la puerta del cuartito, se recostó en el improvisado lecho y esperó.
Pasó mucho tiempo.
Tal vez varias horas.
Los ejecutivos de Smileys & Inc. & Inc. & Inc. & Inc. no aparecían.
La cazadora, cada vez más triste, seguía colgada del farol.
Y en París era inaugurada una nueva estación de metro. La número 379.
Costanza et Kramer.
Para hacer menos tediosa la espera, Juan Pablo volvió a dirigirle la palabra a la
circunspecta imagen de Pessoa.
—¿Sabe, don Fernando?, hay una duda que me persigue desde siempre. No es
algo trascendental, y sin embargo me atormenta. Perdone el atrevimiento, pero
creo que usted, artesano de la palabra, podría ayudarme a desvelar el misterio.
—…
—¿Por qué al galán de noche se le llama, precisamente, galán de noche?
—…
—¿Usted cree que se deba a que esos muebles tienen la forma de una persona
diminuta?
—…
—Mi padre, por ejemplo, tenía un galán de noche que incluso tenía cabeza. Una
bola perfectamente redonda y pulida que a decir verdad no tenía ninguna función