Page 158 - Desde los ojos de un fantasma
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Después de un rato Sara rompió el silencio.
—Ahora entiendo la tristeza de los niños que visitan el Conversario y la razón
por la que los dibujos son cada vez más grises, más parecidos unos a otros.
—Lamento aceptarlo pero creo que los Smileys están a punto de ganar la guerra
—anunció el fadista con profunda decepción.
Fernando Pessoa hizo el ademán de querer decir algo pero al final permaneció en
silencio. Las respuestas que podía ofrecer aún no tenían la fantástica claridad de
sus versos.
A esas mismas horas Ricardo, el inventor de palabras, entraba en el Conversario
para encontrarse con el señor Alves. Ninguno de los dos sospechaba lo que
sucedía en el departamento de la rua Garrett.
—Estas son las famosas Ciudades Habladas que dibuja mi hija ayudada por los
niños que visitan el negocio —dijo Enrique mientras señalaba orgulloso hacia la
pared donde estaban colgados algunos de los trabajos.
—Son muy interesantes —respondió el inventor de palabras, y se acercó al muro
para poder observar en detalle los trazos de Sara.
Al mirar los dibujos de ciudades por las que alguna vez Ricardo había caminado,
una emoción misteriosa lo envolvía haciéndole experimentar de nuevo las
sensaciones vividas en el lugar. Nada más mirar las olitas que Sara había
dibujado sobre un dorado Guadalquivir, el inventor de palabras sintió en su piel
los efectos de un calor de 45 grados, en su garganta la frescura de una horchata
que bebió en un bar de Triana y en su memoria se delineó, con trazos parecidos a
los de la niña, la imagen que más recordaba de su viaje a Sevilla: la de un perro
viejo y su amo paseando, libres de cualquier preocupación, por la orilla del río.
Para Ricardo el paso lento de esos dos personajes había sido desde aquel día su
representación personal de la felicidad.
Al contemplar el dibujo de Belo Horizonte, que la pequeña había trazado como
una asombrosa metrópoli mitad bosque mitad ciudad, hasta el inventor de
palabras llegó el aroma del tabaco que su padre solía fumar en los días que