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Deporte adaptado y Discapacidad. Tema 11 –Actividades en la naturaleza
TEMA 11. ACTIVIDADES EN LA NATURALEZA
Las actividades en el medio natural constituyen unas de las posibilidades más
sobresalientes para desarrollar en las personas actitudes en la relación personal con los demás
más naturales y espontáneas.
Uno de los principios básicos que deben conocer y experimentar hace referencia a su
relación con lo que se ha venido denominando medio natural. Es tarea del profesorado y
responsables de las actividades extraescolares propiciar en el niño actitudes de acercamiento,
respeto y protección de la naturaleza. Ahora más que nunca se necesita conocer y proteger un
medio vital que, paulatinamente, se ha visto degradado por la mano de un ser vivo que se
autodefine a se mismo como racional. Invertir esta tendencia es una necesidad que muy bien
puede acometerse también desde la escuela, enseñando al niño a su amar su patrimonio
natural y a defender activamente un legado milenario que no puede desaparecer por los
intereses oscuros y mercantilistas de algunos de sus mayores.
En plena naturaleza, también los alumnos con discapacidad tienen la oportunidad de
saborear hasta límites insospechados la fragancia de un ambiente relajado y distendido en el
que se puede ahondar, más aún que en el fragor de la gran urbe, en la comunicación con los
demás y consigo mismo.
Es por eso que no pueden faltar estas actividades en un planteamiento que se precie
de ofrecer al alumnado un repertorio amplio y rico en múltiples experiencias motrices en el
ámbito extraescolar.
La naturaleza ofrece no pocos motivos para acercarse a ella. Los últimos cambios en
los comportamientos y actitudes de los que vivimos en las grandes ciudades, las prisas por
llegar puntualmente a los quehaceres diarios, el estrés por no conseguirlo, el poco tiempo
disponible para la relación con uno mismo y con los demás, hacen que cada vez con más
asiduidad se necesite hacer una escapada al bosque, la montaña o el mar en busca de ese aire
puro, libertad y tranquilidad que allí se pueden disfrutar.
Las personas que utilizan una silla de ruedas para sus desplazamientos, o que
necesitan de un bastón para orientarse, o una prótesis, etc., han sido privados de forma
habitual de la posibilidad de acceder al medio natural, quizás porque se habían exagerado
excesivamente las dificultades que podían encontrar allí. Otras veces, de forma inconsciente,
se había pensado que, como no iban a poder escalar una pared o subir una cuesta más o
menos empinada, no merecía la pena realizar el esfuerzo por llegar allí.
Pero nada más lejos de la realidad. Las infinitas posibilidades que la naturaleza brinda a
las personas con discapacidad son evidentes v realizables a nada que exista una decidida
voluntad en las personas que tienen la oportunidad de organizar este tipo de actividades,
siempre y cuando se adopten las debidas precauciones.
La experiencia demuestra cómo se facilitan y favorecen las relaciones interpersonales
en plena naturaleza entre todos los participantes, tengan o no algún tipo de discapacidad.
Aquí, mejor que en ningún otro sitio, se aprende a «echar una mano» de forma natural y
espontánea a quien lo necesita; se descubren trucos y formas de adaptar elementos que se
usan a diario para que puedan ser utilizados por todos; se conocen y analizan las dificultades
que se viven desde una silla de ruedas o desde unas muletas o bastones; se aprende, en fin, a