Page 384 - Las enseñanzas secretas de todos los tiempos
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el loto de cuatro pétalos; el plexo prostático es el loto de seis pétalos; el plexo
epigástrico y el ombligo es el loto de diez pétalos: el plexo cardíaco es el loto de doce
pétalos; el plexo faríngeo es el loto de dieciséis pétalos; el plexo cavernoso es el loto
de dos pétalos, y la glándula pineal, o el centro desconocido adyacente, es el loto de
mil pétalos. El color, el tamaño y la cantidad de pétalos de cada loto son la clave para
conocer su importancia simbólica. Una pista sobre el desarrollo del conocimiento
espiritual según la ciencia secreta de los Misterios se encuentra en la historia de la vara
de Aarón, que brotó, y también en la gran ópera de Wagner, Tanhäuser, en la cual el
florecimiento del báculo del Papa representa las flores que se abren en la vara sagrada
de los Misterios: la columna vertebral.
Los rosacruces utilizaban una guirnalda de rosas para representar los mismos
vórtices espirituales, a los que se hace referencia en la Biblia como las siete lámparas
del candelabro y las siete iglesias de Asia. En la edición de 1642 de The History of the
Reign of King Henry the Seventh de sir Francis Bacon hay un frontispicio que
muestra a lord Bacon con unos zapatos cuyas hebillas son rosas rosacruces.
En el sistema filosófico hindú, cada pétalo de la forma lleva un símbolo
determinado, que aporta más información sobre el significado de la flor. Los
orientales también usaban la planta del loto para representar la evolución del hombre a
través de los tres períodos de la conciencia humana: la ignorancia, el esfuerzo y el
entendimiento. Así como el loto existe en tres elementos (tierra, agua y aire), el
hombre vive en tres mundos: el material, el intelectual y el espiritual. Como la planta,
con sus raíces en el barro y el limo, crece hacia arriba a través del agua y finalmente
florece en la luz y el aire, el crecimiento espiritual del hombre se eleva desde la
oscuridad de la acción vil y el deseo hacia la luz de la verdad y el entendimiento,
mientras que el agua actúa como símbolo del mundo de la ilusión, siempre cambiante,
que el alma tiene que atravesar en su esfuerzo por alcanzar el estado de iluminación
espiritual. La rosa y su equivalente oriental, el loto, como todas las flores hermosas,
representan el desarrollo y la consecución espirituales; por eso, las divinidades
orientales a menudo aparecen sentadas sobre los pétalos abiertos de las flores de loto.
El loto también era un motivo universal en el arte y la arquitectura egipcios. Los
techos de muchos templos se sostenían mediante columnas de lotos, que representan
la sabiduría eterna, y el cetro con un loto en el extremo —símbolo del desarrollo
personal y de la prerrogativa divina— se llevaba a menudo en las procesiones
religiosas. Cuando la flor tenía nueve pétalos, era el símbolo del hombre; cuando tenía
doce, del universo y los dioses; cuando tenía siete, de los planetas y la ley; cuando
tenía cinco, de los sentidos y los Misterios, y cuando tenía tres, de las divinidades y