Page 389 - Las enseñanzas secretas de todos los tiempos
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en el umbral». [90]
Es muy posible que buena parte de la veneración que recibe la acacia se deba a los
atributos peculiares de la mimosa o sensitiva, con la cual la identificaban a menudo
los antiguos. Según una leyenda copta, la sensitiva fue la primera entre todos los
árboles y arbustos que adoró a Cristo. Por su rápido crecimiento y su belleza, la acacia
también se considera emblemática de la fecundidad y la generación.
El simbolismo de la acacia se puede interpretar de cuatro maneras distintas: 1)
como emblema del equinoccio vernal: la resurrección anual de la divinidad solar; 2)
con la forma de la sensitiva, que se encoge ante el contacto humano, la acacia
representa la pureza y la inocencia, como implica uno de los significados de su
nombre en griego: 3) es una representación adecuada de la inmortalidad y la
regeneración y, en forma de planta perenne, representa la parte inmortal del hombre
que sobrevive a la destrucción de su naturaleza visible; 4) es el emblema antiguo y
venerado de los Misterios y los candidatos que entraban en los tortuosos pasadizos
secretos en los que se celebraban las ceremonias llevaban en las manos ramos de estas
plantas sagradas o ramitos de flores santificadas.
Albert G. Mackey llama la atención al hecho de que cada uno de los Misterios
antiguos tuviera su propia planta consagrada a los dioses en cuyo honor se celebraban
los rituales. Aquellas plantas sagradas se adoptaron posteriormente como símbolos de
los diversos grados en los que se empleaban. Por ejemplo, en los Misterios de Adonis
era sagrada la lechuga; en los ritos brahmanes y egipcios, el loto: entre los druidas, el
muérdago, y en algunos de los Misterios griegos, el mirto. [91]
Como la leyenda de Hiram Abif se basa en el antiguo ritual mistérico egipcio del
asesinato y la resurrección de Osiris, es natural que se preserve el ramito de acacia
como símbolo de la resurrección de Hiram. El arcón que contenía el cuerpo de Osiris
fue arrastrado por la corriente hasta la orilla, cerca de Biblos, y se instaló en las raíces
de un tamarindo, o acacia, que creció hasta convertirse en un árbol poderoso, en cuyo
tronco quedó alojado el cuerpo del dios asesinado. No cabe duda de que este es el
origen de la historia según la cual un ramito de acacia marca la tumba de Hiram. El
misterio de la planta perenne que indica la tumba del dios del sol muerto se perpetúa
también en el árbol de Navidad.
El albaricoque y el membrillo son símbolos yónicos conocidos, mientras que el
racimo de uvas y el higo son fálicos. La granada es la Ruta mística de los ritos
eleusinos; al comerla, Proserpina quedó ligada a los reinos de Plutón. En este caso, la
fruta representa la vida sensual que, una vez probada, priva al hombre,