Page 112 - MARX DOSCIENTOS AÑOS DESPUÉS (2018)
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Marx: doscientos años después (1818-2018)
términos del lenguaje, que el hombre como especie no está
constituido simplemente de un universo físico, de relación
receptor-efectos, estímulos internos-externos, sino también de
un universo simbólico. Al respecto, Cassierer afirma:
El lenguaje, el mito, el arte y la religión constituyen partes
de este universo, forman los diversos hilos que tejen la red
simbólica, la urdimbre complicada de la experiencia
humana. Todo progreso en pensamiento y experiencia
afina y refuerza esta red. El hombre no puede enfrentarse
ya con la realidad de un modo inmediato; no puede verla,
como si dijéramos, cara a cara. La realidad física parece
retroceder en la misma proporción que avanza su actividad
simbólica. En lugar de tratar con las cosas mismas, en
cierto sentido, conversa constantemente consigo mismo. Se
ha envuelto en formas lingüísticas, en imágenes artísticas,
en símbolos míticos o en ritos religiosos, en tal forma que
no puede ver o conocer nada sino a través de la
interposición de este medio artificial. (1967, p. 26)
Es así, como el esquema propuesto inicialmente comienza a
tomar forma. Lo real concreto (1) es lo realmente existente, el
mundo en sí mismo. El acto de la abstracción como momento
analítico de la relación sujeto-mundo genera una
representación caótica separando “una parte del todo y la
considera como todo” (Dussel, 1991, p. 51); esto es la
inmersión del signo como mediación para la aprehensión del
mundo.
Posteriormente, dentro de un proceso propio del ser humano,
su capacidad conceptiva de la inteligencia, dichos signos
toman sentido a partir de su disgregación analítica,
4
transformándose así en una determinación abstracta , lo cual
puede concebirse ya como un momento conceptuado.
4 Entiéndase como “…un momento real de la cosa, pero en tanto ese
momento se abstrae (se analíticamente) es ahora un concepto que
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