Page 71 - Diálogos Psicoanálisis Número 1
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Se  vislumbra  en  estos  últimos  hechos  la  pulsión  destructiva  de  Dostoievski  que,  a  causa  de  la

      mencionada  carga  moral,  da  un  giro  para  volcarse  en  contra  de  sí  mismo,  desembocando  en  una  posición
      masoquista respecto a sus propios impulsos cuando se presentaban más abrumadoramente, y de forma sádica
      cuando estaban en menor medida, además de salir de manera ‗velada‘, ya que siempre lo manifestó en la forma
      de tratar a sus lectores, particularmente a través de sus personajes; situación en la que se vislumbra una lógica

      ‗bisexual‘ frente a la pulsión, pero con una fuerte tendencia hacia la pasividad.

             Por otra parte, aquí es donde tiene lugar la división en dos grupos, de las ‗cuatro fachadas‘ encontradas
      por Freud.

                 Yo (moi)                                     Yo (Je)
                 -Literato.                                   -Neurótico.

                 -Pensador ético.                             -Pecador.



                 Hombre amable, manso y solícito.             Criminal (parricida).

             Entendiendo que el Yo (moi) es  aquel que es mostrado a los otros y con el cual el sujeto media la rela-
      ción con los mismos, mientras que en la instancia Yo (Je) estará ubicado el sujeto tácito, es decir, las mociones
      inconscientes. La separación realizada en la tabla es con meros fines explicativos, ya que la lógica con la que

      opera el Yo no es dividida tajantemente entre uno y otro.
             Menciona Freud6, que en Dostoievski existen fuerzas pulsionales que son puestas en juego en conjunto

      con inhibiciones que las contrarrestan, a las que se suman las vías sublimatorias. Situación que le hace pensar a
      Dostoievski como un sujeto de carácter <<apasionado [triebhaft]>>, afirmación no sin consecuencias, dado
      que un ‗apasionado‘ es alguien que se encuentra dominado por la pasión; término que tiene su origen en el la-
      tín passio, que significa padecer, tolerar o sufrir y que además indica pasividad, entendimiento abonado por la

      traducción desde el alemán, de trieb/haft: trieb: pulsión haft: prisionera o reclusa.
             Vale decir entonces que Freud detecta en Dostoievski a un hombre poseído por la pasión, por un sufri-

      miento desde una posición de pasividad. Situación que podría hacer pensar como metáfora aquel episodio don-
      de el mismo Dostoievski es prisionero en Siberia, periodo en el cual, se rumora que consiguió atemperar sus
      ataques de epilepsia. Situación que lastimosamente no puede ser confirmada, debido a que como en el caso del
      texto freudiano sobre Da Vinci7, no pudo obtenerse la palabra directamente de quien hace las veces del anali-

      zante.
             Otra cuestión de suma relevancia es la conjugación de síntomas que se presentan en Dostoievski desde

      muy temprana edad, es a los dieciocho años -cuando se consuma el asesinato de su padre- que se agrava con
      notoriedad  la  ‗reacción  epiléptica‘  que  padecía  desde  muy  joven.  A  dicha  reacción,  antecedió  un  habitual
      ‗estado de dormir letárgico‘, es decir, que el novelista ruso pasaba constantemente por periodos en los que su
      actividad anímica estaba en extremo reducida, cercano al ‗principio de nirvana‘.



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        6.-Sigmund Freud, “Dostoievski y el parricidio”, en Obras completas tomo XXI (Argentina: Amorrortu, 1928 [1927]). 171-194.
        7.-Sigmund Freud. “Un recuerdo infantil de Leonardo Da Vinci” en Obras completas, Tomo XI,. (Argentina: Amorrortu, 1910). 53-
        128.



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