Page 85 - Diálogos Psicoanálisis Número 1
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En ese sentido, sugiere Freud, desde el punto de vista de su estado larvario que ambas expresiones de la
pulsión no están separadas y son indiscernibles, pero a la postre y sólo con la investidura de objeto se hace
posible diferenciar la energía sexual concerniente a la libido de objeto, de la energía de pulsiones yoicas.
Cada uno de estos sentidos es distinguido por Freud utilizando un criterio de orientación dimensional: Libido
yoica: en la que se efectúa un proceso de transferencia de la energía libidinal dirigida al interior e inherente a la
pulsión de autoconservación y Libido de objeto: en la que se efectúa la transferencia de la energía libidinal
hacia objetos externos.
TERCERO. Freud propone el abordaje del narcicismo
desde el enfoque de las relaciones amorosas, pues
permite establecer etapas de evolución en cuanto a la
constitución de los primeros objetos amorosos y su
apuntalamiento para la constitución del yo y su posterior
proyección externa o interna.
** Hacen falta las citas en los tres posicionamientos.
Por consiguiente y a partir de las relaciones amorosas se
pueden distinguir conceptualmente estadios de
desarrollo, sentidos expresivos del narcicismo y tipos de
apuntalamiento yoico.
Estadios de desarrollo:
Narcisismo primario: la emergencia del yo a partir de
transferir energía libidinal hacia los primeros objetos
externos (la madre o los cuidadores) y depende en
satisfacciones básicas de sobrevivencia.
Narcicismo secundario: consiste en transferir a un objeto externo (pareja o hijo) de manera intencional la
energía de la libido para luego regresarla a uno mismo a través de una transferencia indirecta, (proceso de
elaboración).
En este punto es conveniente volver al mito original para recordar algunos de sus determinantes, consecuen-
cias y elaboraciones psíquicas en la vida del protagonista justo en el inicio de sus relaciones objetales: Narciso
gustaba de cazar ciervos y perdices en los bosques silvanos, y uno de esos días, el azar hace que Narciso se se-
pare del grupo de jóvenes cazadores, hecho que no pasó desapercibido para la ninfa Eco atraída por la belleza
del joven. Pero el orgullo de Narciso, humillador de hombres y ninfas, fue castigado por Némesis diosa de la
venganza.
La deidad fue creando las condiciones perfectas para que el designio del oráculo de Tebas se cumpliera:
Narciso encuentra a su paso la representación visual del lugar de su destino, atraído por el Edén del lugar,
decide descansar y beber agua en la fuente que lo dejará inmóvil. Apoyado en la orilla contempla al doble astro,
se mira y se conoce. Admirando en sí, todo aquello que ha sido admirado. Sin saberlo se desea. Narciso es
víctima de una doble ilusión, acústica y visual y esta ultima le lleva a la ilusión y al amor por sí mismo.
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