Page 84 - Diálogos Psicoanálisis Número 1
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¿Pero qué fue lo que llamó la atención de Freud de la narrativa mítica concerniente a Narciso?

      El  mito  ovidiano  está  lleno  de  alusiones  sobre  predisposiciones,  precursores  y  formaciones  psíquicas,

      personajes y rasgos de carácter que al interactuar crean un contexto de significación con efectos de sentido a
      mediano y largo plazo, que marcan el destino del protagonista.

      Narciso es hijo de Liríope, una ninfa náyade que habitaba en los márgenes de ríos. Al igual que las de su especie
      era hija de Zeus y le llamaban Liríope porque tenía una graciosa forma de lirio.

      Ella fue seducida por los remansos cristalinos del río Céfiso, el cual era – hijo silvestre de dos titanes, Océano y
      Tetis. Céfiso es violador de ninfas y padre de varias figuras mitológicas - Céfiso atrapó a Liríope con oleajes

      violentos que se levantaban del fondo con forma de briosos corceles, raptándola por varios días para violarla.

      Hesíodo, nos trasmite del hecho –con un incisivo tono de indignación- que el producto gestacional del estupro
      de Liríope fue un hermoso niño al que le pusieron como nombre Narciso -cuya raíz griega narkaos significa
      narcótico aromático-.


      Preocupada por el destino de su amado hijo, Liríope consulta el Oráculo  de Tebas, preguntando a sus exégetas
      si su hijo llegaría a  ser anciano, a lo que ellos responden con una admonición: “sólo  si  tu  hijo  no  llega  a
      conocerse”.  Empero,  hasta  la  edad  de  16  años,  el  oscuro  presagio  del  oráculo  parecía  lejano  y  del  todo
      infundado, porque su madre lo rodeo de un desmesurado amor y un ejército de sirvientes que atendían con
      prontitud todas sus necesidades.


      Cabe señalar que todos los que le conocían caían rendidos ante su belleza y encanto, pero a Narciso ningún
      joven o doncella le impresionaban.

      A diferencia de la visión patologizada de sus antecesores, Freud considera al narcicismo desde el punto de vista
      de  un  enfoque  psicogenético  al  que  incorpora  en  la  lógica  del  desarrollo  natural  del  individuo,  que  es
      puntualizado como un estadio intermedio entre la constitución del yo y la transferencia libidinal hacia objetos

      externos.

      En este ensayo seminal Freud propone una serie de posiciones concernientes:

      PRIMERO.  El estudio del narcisismo no se puede abordar directamente, si no de forma indirecta, a través de
      tres acercamientos fenomenológicos, dejando excluido de ese conjunto el caso exacerbado de la parafrenia:

          A)   La enfermedad o la sensación obsesiva de sentirse enfermo  –hipocondría- y la forma en que estas

               manifestaciones  plantean  la  redistribución  de  la  libido  al  retirar  interés  y  energía  de  los  objetos
               externos para concentrarlos en el órgano que manifiesta estar enfermo.

          B)   El sueño y el acto de soñar como una auto referencia o construcción de una imagen realizada.

          C)   Las relaciones amorosas del sujeto dentro de su variada diferenciación como hombre y mujer.


      SEGUNDO.  El  abordaje  del  narcicismo  no  es  tratado  como  una  perversión  sino  como  el  complemento
      libidinoso del egoísmo, lo que es inherente a la pulsión de auto-conservación atribuida a todo ser humano; lo
      cual, implica distinguir en grado de oposición la libido yoica y libido de objeto.





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