Page 87 - Resiliente
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—Sera mejor que bajes tu a Mauro —dije yo mirándole —estoy
todo lleno de esta mierda...
—Si —dijo él.
Se giró y agarro a Mauro y los cuatro bajamos con calma
hasta el estacionamiento, Máximo y Laura gimieron cuando
vieron a todos los cuerpos que había dejado, yo procure no
verlos más, pase sobre la muchacha que tanto me había
afectado, la balacera había terminado.
Pero era la primera, y no podía esperar, con honestidad,
a la segunda, era como si repentinamente de la vergüenza
hubiese surgido un rencor contra esas cosas.
—1... 2...
—No los cuentes —dijo Laura a Máximo, éste se encogió
de hombros.
Llegamos al Toyota anaranjado, recuerdo que cuando apoye
la mano en la puerta me vi sangre en ella, la observe por
unos instantes y abrí lentamente la portezuela, cuando
me subí al volante observe las llaves pegadas al contacto
y me fije en la aguja del indicador de la gasolina.
—Bien —dije —vamos. Máximo, deja a Mauro en la parte
trasera con Laura, agarra la escopeta y prepara la reja para
salir de aquí.
—Eso.
Dejo a Mauro como le dije, y yo encendí el Toyota, me quede
mirando hacia el frente, hacia la verdadera nada, entonces
sentí la cálida mano de Laura en mi hombro.
—No tienes nada de que arrepentirte... —dijo con una suave
y dulce voz.
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